
Las importaciones de petróleo venezolano hacia la costa del Golfo de Estados Unidos registraron un fuerte aumento durante el primer semestre de 2026, impulsadas por la reducción del suministro proveniente de Medio Oriente a causa del conflicto con Irán.
De acuerdo con datos federales citados por Texas Tribune, las compras de crudo venezolano pasaron de un promedio de 110.000 barriles diarios en enero a 575.000 barriles por día en junio, el nivel más alto desde 2018.
El incremento coincide con el regreso del petróleo venezolano al mercado estadounidense tras los cambios ocurridos en la industria energética del país y con la necesidad de las refinerías del Golfo de encontrar proveedores alternativos debido a las interrupciones en el estrecho de Ormuz.
Actualmente, el 43 % de las exportaciones venezolanas llega a las refinerías de Texas, especializadas en procesar crudo pesado. Otro 39 % se dirige a Luisiana, mientras que el resto se distribuye entre Misisipi y Delaware.
Analistas del sector consideran que el petróleo venezolano ha adquirido un papel estratégico en este contexto. Según Debnil Chowdhury, analista de S&P Global Energy, las restricciones en los envíos desde Arabia Saudita e Irak han incrementado la demanda de barriles venezolanos para mantener operativas las refinerías estadounidenses.
A pesar del crecimiento de las exportaciones, los expertos estiman que el aumento de la producción será gradual. Venezuela produce actualmente cerca de un millón de barriles diarios, y las proyecciones apuntan a que alcanzará alrededor de 1,15 millones de barriles diarios en 2027, gracias a nuevas inversiones y a la expansión de operaciones de compañías internacionales como Chevron.
No obstante, especialistas advierten que recuperar los niveles históricos superiores a tres millones de barriles diarios requerirá varios años y miles de millones de dólares en inversión.
El reporte también señala que los terremotos ocurridos en Venezuela durante junio no afectaron de manera significativa las principales zonas productoras de petróleo y gas. Sin embargo, existe preocupación de que parte de los recursos destinados al desarrollo de la industria deban ser redirigidos a la reconstrucción de las regiones afectadas.
Expertos coinciden en que la recuperación económica de Venezuela dependerá en gran medida de la capacidad del país para aprovechar nuevamente su industria petrolera y atraer inversiones que impulsen la producción en los próximos años.




