La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que, un mes después de los devastadores terremotos del 24 de junio, miles de familias venezolanas continúan viviendo cerca de edificios destruidos o gravemente afectados, mientras esperan información sobre familiares desaparecidos o intentan recuperar parte de sus pertenencias.
Tras visitar las zonas más golpeadas por la tragedia, la directora de Respuesta Humanitaria y Recuperación de la OIM, Maria Moita, señaló que una de las principales prioridades sigue siendo garantizar refugios seguros para las personas desplazadas.
«Muchas personas siguen viviendo junto a edificios derrumbados o gravemente dañados con la esperanza de que aún se pueda rescatar a sus seres queridos, o tratando de salvar las pocas pertenencias que les quedan. El impacto emocional es enorme», afirmó la funcionaria.
La OIM indicó que en las áreas más afectadas continúa el trabajo de maquinaria pesada para remover escombros, mientras numerosas familias permanecen en los alrededores de sus antiguas viviendas esperando noticias sobre familiares desaparecidos.
Además de las pérdidas materiales, el organismo destacó que miles de personas enfrentan las consecuencias psicológicas del desastre, incluyendo trauma, ansiedad e incertidumbre sobre su futuro.
La organización considera que, además de la asistencia humanitaria inmediata, será fundamental fortalecer las acciones de protección y recuperación para las familias que aún no han podido regresar a un hogar seguro.




