¿Espontaneidad o planificación? Por: Héctor Alonso López

El autor es dirigente político venezolano

La única oferta posible y creíble que tendría la reunión que se inaugura este 1 de agosto es devolver la constitucionalidad a Venezuela. Tenemos años con la Constitución violada o suspendida por un atajo de leyes inventadas. Solo así será posible la reconstrucción institucional de Venezuela. Sin este objetivo ninguna oferta será viable, pues simplemente no habría República. A los venezolanos hay que ofrecerles y cumplirles garantías de no más vulneración de sus derechos; solo así la democracia será viable. Esto se lo digo a los que están sentados en la mesa y a los que están de pie mirando.

El andamiaje jurídico de la nación tiene que ser restituido si queremos estabilidad. Cualquier otra discusión puede generar suspicacias razonables y agravar aún más los problemas que padecemos. Algunos podrán decir que los problemas no son jurídicos sino políticos, pero sin instituciones, serán indefectiblemente jurídicos y políticos.

Sin embargo, una confusa realidad servirá a los pusilánimes que crean que lo que vivimos se puede enfrentar exitosamente con las nuevas teorías del pragmatismo, sin decir cuál será ese pragmatismo: si el corrupto o el corruptor.

Solo quiero aprovechar mi tiempo como ciudadano diciendo lo que siento y pienso. Nunca está de más dejar constancia. No me voy a distraer haciéndome preguntas como por qué Hugo Chávez se arrepintió del abrazo que le dio a Barack Obama en Trinidad cuando lo perseguía para obsequiarle un libro; pero mucho menos hablar de la magia que produjo el 3 de enero, la cual trajo todos los tuits tan fraternales entre Donald Trump y Delcy Rodríguez. Pero si alguien cree que ese es el fondo, entonces volvamos al principio de lo que he dicho: sin Constitución, todo es posible.

Sé que mi comentario puede generar o aumentar la intriga de muchos sobre la certeza de quién de verdad es aliado del que todos creen o se ufanan de tener como propio.

Ojalá tuviéramos compasión con los millones de compatriotas que son víctimas de los estragos que está produciendo la pobreza que se acelera, mucha veces ignorandos que a se llevan a tanta gente por delante como el propio terremoto reciente, viviendo literalmente un terremoto silencioso. Esa tiene que ser la gran razón que nos debería estimular a un diálogo entre todos para salvar a Venezuela si es verdad lo que todos decimos: que la queremos tanto.

Caracas, 31 de julio de 2026

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad