Desde el fin de semana del 12 de julio, los trabajadores en Colombia que laboren los días domingo y festivo recibirán una mejor compensación económica. El Ministerio de Trabajo anunció que el recargo dominical aumentará del 75 % al 80 %, como parte de la implementación progresiva establecida por la reforma laboral. Este ajuste salarial coincide con la reducción de la jornada laboral de 46 a 44 horas semanales, sin afectar el ingreso mensual.
Cambios graduales con impacto creciente
Aunque inicialmente se esperaba que la medida entrara en vigencia el 1.º de julio, su aplicación se postergó, iniciando finalmente a mediados de mes. La normativa contempla dos ajustes adicionales: el recargo pasará al 90 % en julio de 2026 y alcanzará el 100 % en 2027. Esto implica que una hora dominical, actualmente pagada a $10.831, pasará a valer $13.448, representando un incremento significativo para los empleados.
Este reajuste se calcula con base en el salario mínimo de 2025, fijado en $1.423.500. Con la nueva duración semanal, la hora ordinaria sube de $6.189 a $7.471, lo que, aplicado al 80 % de recargo, eleva la tarifa dominical a más de $13.000 por hora.
Costos laborales al alza para sectores de operación continua
El incremento en los recargos impactará especialmente a industrias cuya actividad se concentra durante los fines de semana, como el sector hotelero, el turismo y el entretenimiento. Según José Andrés Duarte, presidente de Cotelco, una vez que el recargo llegue al 100 %, el costo para este gremio podría ascender hasta $439.000 millones.
Duarte explicó que si se toma como referencia el salario promedio del sector, que supera en un 40 % el mínimo legal, el efecto inmediato con el actual aumento sería de $254.000 millones. La combinación del nuevo recargo y la jornada nocturna que ahora inicia a las 7:00 p.m. podría tener efectos más severos en la rentabilidad empresarial.

La reforma también reduce la jornada laboral
En paralelo al aumento del recargo dominical, Colombia avanza en la implementación de la Ley 2101 de 2021, que reduce de forma escalonada la duración máxima de la semana laboral. A partir del 16 de julio, el límite será de 44 horas, y se espera que para julio de 2026 se sitúe en 42 horas semanales.
Aunque esta medida busca mejorar el equilibrio entre vida personal y trabajo, también implica un desafío para las empresas, que deben reajustar su planificación y absorber mayores costos sin reducir salarios.
Advertencias sobre posibles efectos no deseados
Distintos gremios, como Fenalco y asociaciones de bares, han alertado sobre un posible aumento de la informalidad como efecto colateral. Señalan que los negocios más pequeños, con menor margen de maniobra, podrían verse obligados a operar fuera del marco legal para evitar sobrecargas en sus nóminas.
Sin embargo, las autoridades insisten en que estas medidas son necesarias para garantizar condiciones laborales más dignas, mejorar el bienestar de los trabajadores y promover un sistema más justo y equilibrado.



