El segundo trimestre del 2025 en Colombia muestra una economía que avanza, pero cuyo motor principal sigue siendo el consumo, más que la producción. Aunque el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) del mes de mayo reflejó una expansión anual del 2,8 %, esta mejora proviene, en su mayoría, del dinamismo en sectores terciarios como comercio, servicios financieros, administración pública y entretenimiento. Por el contrario, ramas clave como la construcción, la industria, la minería y el agro continúan mostrando bajo desempeño.
Los servicios sostienen la economía
El mayor impulso del crecimiento provino de las actividades terciarias, que se expandieron un 4,2 % anual. El comercio, el transporte y los servicios de alimentación experimentaron un alza del 6,9 %, mientras que las finanzas y los seguros registraron un crecimiento del 10 %, el más alto del año.
Eventos puntuales como el Día de la Madre y la reducción en las tasas de interés fomentaron el gasto de los hogares. Las ventas minoristas, excluyendo vehículos, crecieron 11,7 % según Bancolombia. Además, aumentaron las compras de electrodomésticos, muebles, automóviles y tecnología, evidenciando un nuevo ciclo de consumo de bienes duraderos.
Manufactura: señales tímidas de recuperación
A pesar de la contracción general del 0,9 % en las actividades secundarias, la industria manufacturera mostró un crecimiento interanual del 3 %. La fabricación de vehículos y productos alimenticios lideró este repunte. También se reportaron mejoras en las exportaciones de bienes procesados como textiles, cuero y productos químicos.
Sin embargo, esta reactivación es aún incipiente y no logra equilibrar el estancamiento en otros subsectores, especialmente aquellos más ligados a la inversión y el empleo, como la construcción o el ensamblaje automotriz.
Construcción y campo, en terreno negativo
El sector agropecuario y la edificación continúan sin mostrar señales claras de recuperación. En mayo, las actividades primarias cayeron 0,8 %, afectadas por la baja en producción cafetera y en minería. Aunque hubo avances puntuales en cultivos como el plátano y los tubérculos, el desempeño general es débil.
En la construcción, el retroceso persiste. A pesar de ciertas mejoras en obras civiles, la edificación urbana sigue contraída, limitando su aporte al Producto Interno Bruto y afectando la creación de empleo.
Perspectivas inciertas para el segundo semestre
El panorama económico actual revela una estructura desequilibrada. Mientras los sectores urbanos muestran fortaleza, el aparato productivo nacional continúa rezagado. De los 39 sectores monitoreados por Bancolombia, 14 aún se mantienen en contracción.
Expertos advierten que, si no se dinamizan las actividades primarias y secundarias, el crecimiento seguirá siendo vulnerable. Factores como un posible repunte inflacionario o un endurecimiento de la política monetaria podrían reducir el consumo, debilitando aún más una economía que depende cada vez más de su demanda interna y menos de su capacidad productiva.



