
Dirigentes venezolanos exiliados en zonas fronterizas de Colombia han expresado su alarma ante el incremento de actos de hostigamiento en su contra, a pocos días de celebrarse las elecciones territoriales en Venezuela. A pesar de encontrarse fuera del país, aseguran que continúan siendo objeto de amenazas constantes, mientras sus familiares y compañeros de lucha permanecen en peligro dentro del territorio venezolano.
Denuncias desde el exilio: persecución que no se detiene
A través de comunicados y declaraciones públicas, varios voceros de la oposición han denunciado una escalada en las acciones represivas por parte del régimen de Nicolás Maduro. Aseguran que, aunque algunos presos políticos fueron excarcelados recientemente, persisten los casos de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y presiones sobre líderes locales.
“Liberaron a unos, pero siguen deteniendo a otros. Muchos compañeros siguen tras las rejas, y otros son torturados”, señaló uno de los activistas radicado en territorio colombiano, quien prefirió resguardar su identidad por razones de seguridad.
Amenazas más allá del territorio nacional
Los opositores exiliados aseguran que las intimidaciones no se limitan al espacio venezolano. Según sus testimonios, han recibido llamadas anónimas, mensajes intimidatorios y advertencias dirigidas no solo a ellos, sino también a sus familiares que aún residen en Venezuela. Estas prácticas han generado temor entre quienes pensaban que el exilio ofrecía resguardo frente a la persecución política.
Los dirigentes señalan además la creciente presencia de redes de inteligencia y colaboradores del régimen en zonas limítrofes, lo que ha incrementado el riesgo de detenciones ilegales o incluso posibles extradiciones irregulares, especialmente en regiones donde la protección institucional es débil.
Un panorama electoral sin garantías
Con las elecciones territoriales previstas para el 27 de julio, los exiliados consideran que las condiciones no están dadas para un proceso transparente. Alegan que la intimidación, el uso del aparato judicial con fines políticos y la censura mediática configuran un escenario de inequidad que impide la competencia democrática.
A pesar del escepticismo, insisten en que la salida debe ser cívica y pacífica. “Seguimos creyendo en la libertad de Venezuela, aunque el panorama sea incierto”, expresó uno de los líderes opositores. Agregó que su compromiso es mantener viva la esperanza de una transición democrática, aunque ello implique seguir denunciando desde el exilio.
Llamado a la comunidad internacional
Los afectados hacen un llamado urgente a organismos de derechos humanos, instituciones internacionales y gobiernos aliados para que se pronuncien frente a lo que califican como una política sistemática de represión transfronteriza. Consideran vital que se ejerza presión diplomática para frenar la criminalización de la disidencia y proteger a los activistas venezolanos que han buscado refugio fuera del país.
“La persecución ha cruzado límites. Ya no basta con irse; ahora también hay que protegerse del largo brazo del régimen”, concluyó otro de los dirigentes. Mientras tanto, continúan organizándose desde el exilio, con la convicción de que su lucha aún no ha terminado.



