El retorno de 252 ciudadanos venezolanos desde una prisión de alta seguridad en El Salvador ha generado atención mediática y política. El ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, reveló que una veintena de ellos tenía cuentas pendientes con la justicia venezolana, incluyendo casos de alta gravedad. Este traslado se dio en el contexto de un acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela que incluyó la liberación de detenidos estadounidenses.
Veinte con órdenes judiciales activas
Durante su programa televisivo Con el mazo dando, Cabello aseguró que 20 de los repatriados figuraban en los registros judiciales venezolanos por distintos delitos. De ese grupo, al menos siete enfrentan cargos considerados como de elevada seriedad penal.
El funcionario detalló que estas personas ya se encuentran bajo disposición de las autoridades competentes, mientras que el resto ha regresado a sus hogares. “Ahí están a la orden de los tribunales, como corresponde; los demás están en su casa”, puntualizó.
Negación de vínculos con banda criminal
En medio de especulaciones, Cabello fue enfático al negar cualquier nexo entre los repatriados y la organización delictiva conocida como el Tren de Aragua, la cual ha sido catalogada como grupo terrorista por agencias estadounidenses.
Esta aclaratoria surge tras la difusión de versiones que vinculaban a algunos detenidos con estructuras criminales transnacionales. “Ninguno pertenece al Tren de Aragua”, subrayó el ministro, en un intento por disipar dudas sobre el perfil de los liberados.
Contexto del traslado desde El Salvador
Los migrantes venezolanos estuvieron confinados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una instalación penitenciaria de máxima seguridad ubicada en El Salvador. Allí permanecieron desde marzo, luego de haber sido deportados por las autoridades migratorias de Estados Unidos.
El retorno a Venezuela se efectuó el 18 de junio y formó parte de una negociación más amplia que incluyó la excarcelación de 10 ciudadanos estadounidenses y varios opositores encarcelados en territorio venezolano.
Implicaciones diplomáticas y humanitarias
Este episodio marca un nuevo capítulo en las relaciones entre Caracas y Washington, así como entre Venezuela y El Salvador. Además del componente diplomático, el caso expone una realidad migratoria compleja y las consecuencias legales que enfrentan algunos connacionales al salir del país sin documentos regulares.
Aunque el gobierno venezolano ha reiterado su compromiso con la reintegración de los repatriados, también ha dejado claro que quienes tengan deudas con la ley deberán responder ante los tribunales.



