
El régimen de Nicolás Maduro inició la segunda fase del alistamiento de milicianos en Venezuela, con el objetivo de “defender la patria” ante lo que califica como “amenazas externas” por parte de Estados Unidos. La jornada se desarrolla en un contexto de creciente tensión geopolítica, marcado por denuncias de incursiones militares, operaciones contra el narcotráfico y un nuevo despliegue de fuerzas armadas en la región fronteriza y marítima.
Una jornada masiva de registro nacional
Este viernes, el régimen venezolano habilitó 945 puntos de inscripción en todo el país para la segunda etapa del plan, enmarcado dentro de la denominada Gran Jornada de Alistamiento. Según el régimen, esta fase busca consolidar la integración ciudadana a la Milicia Nacional Bolivariana, con el objetivo de fortalecer las capacidades defensivas de la nación.
Durante la primera etapa, realizada el 23 y 24 de agosto, se habían desplegado más de 15.700 puestos en plazas públicas, bases populares de defensa integral y unidades militares, con una participación que, según las cifras oficiales, superó las expectativas iniciales.
Defensa nacional y narrativa de “amenaza imperial”
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, destacó que el pueblo “responde con firmeza” frente al “tamaño de la agresión imperialista” y aseguró que, para esta segunda fase, existe “una mejor organización logística”, con 140 puntos de registro solo en la región capital, que incluye Caracas, Miranda y La Guaira.
La campaña incluye mensajes en redes sociales, videos oficiales y material generado con inteligencia artificial, donde personajes históricos como Simón Bolívar y José Gregorio Hernández instan a sumarse a la defensa nacional, en un intento de reforzar el discurso de unidad patriótica.
Escalada militar en el Caribe y la frontera
Paralelo al proceso de alistamiento, el régimen venezolano anunció el despliegue de buques de mayor envergadura en aguas del Caribe y el envío de 15.000 efectivos a los estados fronterizos de Zulia y Táchira. Estas medidas buscan, según Maduro, blindar la soberanía y enfrentar tanto a grupos delictivos como a supuestas operaciones hostiles de Washington.
La Casa Blanca, por su parte, acusa a Maduro de narcotráfico internacional y ha duplicado a 50 millones de dólares la recompensa por información que permita su captura.
El conflicto diplomático con Estados Unidos
El gobierno venezolano denunció ante la ONU que Washington planea enviar la próxima semana un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear de ataque rápido hacia aguas cercanas. En este contexto, Caracas solicitó la intervención del secretario general, António Guterres, para frenar las “acciones desestabilizadoras” y evitar un posible escalamiento militar.
Maduro, sin embargo, ha calificado la situación como “una oportunidad para fortalecer los planes de defensa nacional”, reforzando su narrativa de resistencia y cohesión popular.
Con información de Infobae



