
La eventual reapertura de las casas de cambio en el eje fronterizo San Antonio – Ureña, en el estado Táchira, ha generado incertidumbre entre los operadores cambiarios locales, quienes denuncian no haber sido consultados ni convocados formalmente por las autoridades.
Mientras el gobierno regional promueve la medida como una solución al caos monetario en la zona, los actores del sector advierten que la falta de información y claridad podría afectar el éxito de esta política.
Silencio oficial y expectativas frustradas
Voceros de casas de cambio que operaban previamente en la frontera expresaron su desconcierto ante la falta de comunicación oficial. En declaraciones al Diario La Nación, manifestaron que la reapertura se ha manejado con extremo sigilo. “No nos han contactado, solo sabemos lo que ha salido en prensa. No ha habido reuniones ni llamados”, afirmaron.
Este vacío informativo ha generado desconcierto, sobre todo en quienes cuentan con experiencia en la materia y conocen las particularidades del mercado fronterizo. La preocupación central gira en torno a cómo se estructurará el nuevo esquema, cuáles serán las fuentes de divisas y qué condiciones aplicarán.
Competitividad y acceso: claves del éxito
Los operadores advierten que cualquier relanzamiento del sistema debe considerar la competitividad frente a los mercados paralelos, especialmente aquellos ubicados en zonas cercanas como La Parada y Cúcuta. Para ser atractivo al ciudadano, el modelo debe ofrecer tasas justas, agilidad y respaldo institucional.
En ese sentido, resaltaron que, sin una participación directa del Banco Central de Venezuela (BCV) como proveedor de divisas, será difícil establecer un sistema funcional y confiable. “Todo debe ser transparente y con precios acordes a la realidad, o la gente seguirá cruzando la frontera”, advirtieron.
Adaptación tecnológica y disposición al cambio
A pesar del hermetismo, los operadores fronterizos no descartan sumarse a una nueva etapa del sistema cambiario, siempre y cuando se les brinde información y condiciones claras. Destacaron estar dispuestos a incorporar innovaciones tecnológicas y adoptar modalidades modernas que garanticen eficiencia y seguridad.
Muchos de estos establecimientos funcionaron durante años en puntos estratégicos como la avenida Venezuela, principal vía de acceso hacia la aduana de San Antonio. Según cifras no oficiales, en su mejor momento operaron más de una docena de casas de cambio entre San Antonio y Ureña.
Una promesa gubernamental en desarrollo
El gobernador Freddy Bernal ha asegurado recientemente que el desorden cambiario en el estado llegará a su fin con la reapertura formal de estas instituciones. Según el mandatario, este proceso permitirá frenar la pérdida de bolívares en transacciones informales y ofrecer alternativas más seguras para quienes buscan pesos colombianos, dólares o euros.
No obstante, para que la medida tenga un impacto real, los operadores insisten en que es imprescindible incluirlos en el diseño del nuevo sistema. Solo así se podrá garantizar una política sostenible y que verdaderamente responda a las necesidades económicas de la frontera.



