
Una creciente confusión se ha generado en los últimos días respecto a la emisión del permiso de turismo para vehículos con placas extranjeras por la aduana de San Antonio del Táchira, en la frontera entre Venezuela y Colombia.
Mientras algunos viajeros afirman haber recibido la autorización, otros denuncian impedimentos y falta de criterios claros por parte del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat).
Una frontera sin respuestas claras
Desde mediados de mayo, conductores de automóviles y motocicletas foráneas han reportado dificultades para tramitar la autorización temporal que les permite circular como turistas por el territorio venezolano. Según testimonios recogidos, algunos funcionarios aseguran que el permiso está disponible, aunque restringido por razones no siempre explicadas.
Lo más preocupante, para muchos, es la disparidad en el trato según la nacionalidad del solicitante. “A los colombianos les ponen más obstáculos, mientras que a personas de otros países como Perú o Ecuador, el proceso resulta más expedito”, relató una fuente afectada. Esta inconsistencia ha encendido las alarmas entre los usuarios y operadores turísticos.
El caso de la familia francesa y la presión mediática
El punto de mayor visibilidad de esta situación ocurrió cuando una familia de origen francés intentó ingresar al país a bordo de su casa rodante. En un primer intento, se les negó el ingreso vehicular; sin embargo, tras la difusión de su caso en redes sociales y portales informativos, finalmente obtuvieron el permiso.
Este hecho encendió el debate sobre la falta de transparencia en los procedimientos y generó más dudas sobre los verdaderos criterios utilizados por las autoridades para otorgar o negar el acceso.
Silencio institucional y pedidos de información oficial
Hasta ahora, no se ha emitido ningún comunicado oficial que aclare el estatus del permiso vehicular turístico. Esta ausencia de información ha generado frustración entre los conductores que esperan cruzar la frontera de forma legal y segura.
“Es necesario que las autoridades informen claramente si el permiso está activo, bajo qué condiciones y para quiénes aplica”, exigió uno de los usuarios entrevistados.
Consecuencias para el turismo terrestre
La falta de certeza sobre estos permisos no solo afecta a los viajeros particulares, sino que también impacta a operadores turísticos, agencias de viaje y comercios locales que dependen del tránsito fronterizo. Muchos temen que la confusión derive en una caída del turismo terrestre, en un momento donde se busca precisamente reactivarlo.
Mientras no haya una directriz clara del Seniat o del Ministerio de Turismo, los visitantes seguirán enfrentando un panorama incierto en la frontera del Táchira, un punto estratégico para el intercambio cultural y económico entre Venezuela y Colombia.



