
El expresidente de la fundación El Amparo Internacional y diputado jubilado, Walter Márquez, denunció como arbitrario que los pasos internacionales que comunican al estado Táchira con Norte de Santander permanezcan cerrados en horario nocturno.
Desde el puente internacional Simón Bolívar, el dirigente recordó que se cumplen diez años de la medida decretada por Venezuela en 2015, la cual ocasionó serias consecuencias económicas y sociales en la región fronteriza.
Una década de restricciones fronterizas
Márquez subrayó que este 19 de agosto se marca un aniversario poco alentador: diez años desde que el Ejecutivo venezolano ordenó el cierre de frontera, medida que se prolongó por más de siete años y cuyas secuelas todavía persisten.
Aunque el tránsito diurno ha sido restablecido parcialmente, persisten limitaciones en la noche que, a juicio del dirigente, carecen de sustento legal y vulneran derechos fundamentales.
Crítica a la legalidad de la medida
El dirigente aseguró que no existe ninguna norma de las constituciones de Colombia y Venezuela, ni tampoco disposición de la Convención Interamericana, que avale el cierre de los puentes durante las noches.
Catalogó la restricción como un “abuso de poder” compartido por los gobiernos de Nicolás Maduro y Gustavo Petro, al mantener vigente una decisión que impacta negativamente a quienes dependen del tránsito diario.
Impacto en el comercio binacional
Márquez recordó que las localidades de San Antonio del Táchira y Ureña aún no logran recuperarse del colapso comercial que significó la clausura decretada en 2015. Industrias, pequeños negocios y cadenas de abastecimiento quedaron paralizadas, generando desempleo y migración forzada.
Según su planteamiento, mantener los puentes cerrados en la noche prolonga el estancamiento económico y limita la posibilidad de reactivar plenamente la dinámica productiva en la región.
Exigencia de apertura total
El vocero instó a los gobiernos de Caracas y Bogotá a eliminar cualquier restricción horaria y a garantizar un paso libre, seguro y constante en los cuatro puentes internacionales que conectan Táchira con Norte de Santander. Aseguró que solo con una frontera activa las 24 horas será posible restablecer la confianza de los habitantes y permitir una verdadera reactivación del comercio binacional.
A diez años del cierre fronterizo, las secuelas aún se sienten con fuerza en la vida cotidiana de miles de familias. La exigencia de Walter Márquez refleja el clamor de quienes habitan en la zona limítrofe y ven en la apertura total una oportunidad para superar los años de restricciones, incertidumbre y parálisis económica que marcaron a la frontera colombo-venezolana.



