
Nicolás Maduro, ascendió al grado de general de brigada a tres militares retirados que acompañaron a Hugo Chávez en la fallida insurrección del 4 de febrero de 1992. En un acto cargado de simbolismo, el mandatario les otorgó además réplicas de la espada de Simón Bolívar, mientras llamaba a “resistir” frente a lo que describió como las “amenazas” provenientes de Estados Unidos y su despliegue naval en el Caribe.
Un ascenso en clave política
El anuncio ocurre en medio de la tensión regional generada por la presencia de buques de guerra estadounidenses en aguas caribeñas, que Caracas interpreta como un intento de presión para provocar un cambio de régimen. En ese contexto, Maduro reiteró su llamado a la unidad nacional y exaltó la figura de tres veteranos del chavismo, a quienes calificó como “generales morales e íntegros”.
Los ascendidos —Francisco Arias Cárdenas, Francisco Ameliach y Wilmar Castro Soteldo— formaron parte del grupo de oficiales que en 1992 acompañó a Chávez en el levantamiento militar contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.
Francisco Arias Cárdenas, la voz política del occidente
Con 74 años, Arias Cárdenas es uno de los rostros más conocidos del chavismo histórico. Se desempeñó como embajador en México, fue gobernador del estratégico estado Zulia y mantiene un peso político considerable en la región occidental del país.
Su trayectoria incluye una estrecha cercanía con Chávez desde los años de la insurrección, aunque en algunos momentos posteriores mantuvo diferencias con el líder bolivariano. En enero de 2025 asumirá un nuevo período como diputado en la Asamblea Nacional.
Francisco Ameliach, el ideólogo de la Milicia Bolivariana
A los 62 años, Ameliach es recordado como uno de los fundadores de la Milicia Nacional Bolivariana, cuerpo concebido por Chávez para incorporar a civiles en tareas de defensa territorial. Diputado en ejercicio, ha sido también dirigente clave en la articulación política del oficialismo, además de cumplir funciones en la estructura militar y partidista del chavismo.
Su ascenso simboliza el reconocimiento a la expansión de un modelo de defensa popular que se convirtió en parte esencial del discurso de soberanía promovido por Chávez y sostenido por Maduro.
Wilmar Castro Soteldo, el piloto convertido en ministro
Castro Soteldo, de 70 años, es piloto militar y fue comandante de la Aviación. En su carrera política ocupó varios cargos en el Ejecutivo, entre ellos el de ministro de Agricultura, responsabilidad que mantuvo hasta agosto de 2024.
Su figura representa el puente entre las Fuerzas Armadas y la administración pública, donde se le atribuye haber impulsado planes de producción en medio de la crisis económica.
El simbolismo de Bolívar y la herencia del 4F
Durante la ceremonia, Maduro entregó a cada uno de los tres militares una réplica de la espada de Bolívar, símbolo de lucha y emancipación en la narrativa chavista. “Esta espada representa la más alta gloria de los pueblos de Suramérica”, declaró el presidente, al destacar el legado de la insurrección de 1992 como el inicio del “movimiento revolucionario 200”.
Al referirse a los ascendidos, los calificó como “fundadores de este proceso revolucionario” y resaltó que encarnan la continuidad del proyecto político ideado por Chávez.
El ascenso de Francisco Arias Cárdenas, Francisco Ameliach y Wilmar Castro Soteldo no solo honra a tres figuras emblemáticas del chavismo, sino que también envía un mensaje político en medio de la tensión con Estados Unidos. Maduro busca reforzar la narrativa de resistencia y unidad nacional, evocando el espíritu del 4 de febrero de 1992 y exaltando la herencia de quienes acompañaron a Chávez en sus inicios. El gesto consolida la simbología bolivariana como recurso político en tiempos de crisis y reafirma la alianza entre el poder militar y el proyecto chavista.
Con información de El Nacional



