La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, desestimó este viernes las afirmaciones de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, quien había denunciado supuestos acuerdos con Estados Unidos para ejecutar una invasión a Venezuela. La mandataria caribeña calificó de “alarmismo” las acusaciones y reiteró que su prioridad es proteger a la población trinitense.
En una comparecencia ante la prensa a las afueras del Parlamento, Persad-Bissessar aseguró que su gobierno no ha sostenido ninguna conversación sobre incursiones militares en territorio venezolano. “No tengo ninguna intención, no hemos tenido ninguna conversación sobre invadir Venezuela, sobre pisar suelo venezolano, nada de eso está sucediendo”, afirmó la jefa de gobierno, subrayando que los señalamientos carecen de fundamento.
Seguridad nacional como eje central
La primera ministra enfatizó que la protección de los ciudadanos de Trinidad y Tobago es su mayor responsabilidad. “Me atreveré a hacer lo que tenga que hacer para mantener a la gente a salvo, y esa es mi prioridad. He dicho que Trinidad y Tobago es lo primero”, recalcó, dejando claro que su política se centra en el bienestar interno y no en aventuras militares.
Las declaraciones se produjeron después de que Delcy Rodríguez acusara a los gobiernos de Guyana y de Trinidad y Tobago de ser “vasallos” del Departamento de Guerra de Estados Unidos, supuestamente facilitando operaciones militares en el Caribe. Washington, por su parte, sostiene que su despliegue en la zona responde exclusivamente a la lucha contra el narcotráfico. El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, fue más allá al responsabilizar a Persad-Bissessar del reciente ataque de fuerzas estadounidenses contra una embarcación con presuntos miembros del Tren de Aragua.
Respuesta de Caracas y aumento de tensiones
Nicolás Maduro denunció lo que describió como un intento de construir un “relato sucio” para justificar una intervención extranjera en Sudamérica. Según el mandatario, el objetivo sería un “cambio de régimen” y la apropiación de recursos energéticos venezolanos. Ante este escenario, Caracas ordenó la movilización de buques, el alistamiento de millones de milicianos y un refuerzo especial de la defensa en cinco regiones costeras, incrementando la tensión diplomática en la región.
Las declaraciones de la primera ministra trinitense buscan frenar la escalada de rumores que amenazan con enturbiar las relaciones bilaterales. Mientras Estados Unidos insiste en su estrategia antinarcóticos en el Caribe, las acusaciones cruzadas entre Caracas y sus vecinos añaden incertidumbre a un panorama ya marcado por la desconfianza y los movimientos militares en la zona.
Con información de El Nacional



