
Fuentes cercanas a la administración estadounidense confirmaron que se han autorizado ataques a instalaciones militares en Venezuela, como parte de una nueva fase en la ofensiva contra el denominado cartel de los Soles. Según reportes del Miami Herald y el Wall Street Journal, los bombardeos podrían ejecutarse en cualquier momento.
Los objetivos militares estarían vinculados a operaciones de narcotráfico que, de acuerdo con autoridades estadounidenses, son lideradas por el presidente Nicolás Maduro y miembros de alto rango de su gobierno. Se estima que esta red exporta unas 500 toneladas de cocaína anualmente hacia Europa y Estados Unidos.
Las acciones militares buscarían desarticular la estructura operativa del cartel. Aunque no se ha confirmado si Maduro figura como objetivo directo, fuentes indican que su margen de maniobra se reduce rápidamente. “Podría descubrir pronto que no puede abandonar el país, incluso si lo intentara”, señaló una fuente, agregando que hay generales dispuestos a entregarlo.
Funcionarios de la administración afirman que la fuerza militar conjunta trasladará pronto sus operaciones a tierra, dado que los traficantes ya son menos propensos a arriesgar viajes que pueden ser detectados y atacados en el mar. La magnitud del despliegue ha llevado a muchos analistas a concluir que el objetivo final de la misión es la salida del régimen de Maduro, aunque funcionarios estadounidenses han ofrecido pocos detalles sobre posibles acciones dentro del país. La mayoría de los expertos dudan que Estados Unidos tenga la intención de mantener una ocupación prolongada, una postura que Trump reiteró durante su campaña para un segundo mandato.



