Analistas advierten que la FANB no tiene capacidad para defender al régimen de Maduro ante un ataque de EE. UU.

◉ Capacidad militar venezolana es insuficiente para defender al Cartel de los Soles y a la empresa criminal de Nicolás Maduro

Un exhaustivo análisis sobre la estructura de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) revela que el aparato militar venezolano no posee la capacidad operativa, tecnológica ni estratégica para resistir una ofensiva de gran escala proveniente de Estados Unidos.

El estudio, elaborado por el especialista en seguridad y defensa José Humberto García para los portales Venezuela Política y Sin Filtros, concluye que la FANB es una institución “vacía, corroída por la corrupción e incapaz de ejecutar una defensa significativa frente a una potencia moderna”.

Según el informe, los sistemas de defensa aérea y marítima del país están obsoletos o inoperativos, los recursos logísticos son mínimos y las maniobras militares mostradas por el régimen de Nicolás Maduro responden más a una estrategia propagandística que a una verdadera preparación bélica.

Un ejército sin fuerza operativa ni poder tecnológico

De acuerdo con el análisis de García, la FANB carece de la estructura necesaria para responder a la doctrina de operaciones que Estados Unidos ha desplegado en el Caribe, frente a las costas venezolanas.

El experto explica que la estrategia estadounidense, dividida en tres fases —degradar, desmantelar y eliminar—, sería imposible de contrarrestar por parte del régimen chavista.

Los sistemas de defensa antiaérea, como los Buk y S-300 de origen ruso, están en su mayoría inactivos debido al abandono técnico, la falta de repuestos y la corrupción interna.

La guerra en Ucrania ha cortado el suministro de asistencia técnica de Moscú, dejando a Venezuela sin capacidad de mantenimiento para su escasa artillería moderna.

En el aire, la situación es crítica: de la flota de F-16 que alguna vez fue el orgullo de la aviación venezolana, apenas tres aviones permanecen operativos, con sistemas de radar y armas fuera de servicio. Los pilotos, en su mayoría con edades que oscilan entre los 50 y 60 años, no han recibido entrenamiento de combate avanzado en más de una década.

Por su parte, los cazas Sukhoi Su-30, adquiridos a Rusia en 2006, enfrentan graves problemas de mantenimiento, falta de combustible y sistemas electrónicos defectuosos.

Vulnerabilidad aérea y naval ante una potencia global

García sostiene que la vulnerabilidad del espacio aéreo y marítimo venezolano es total. Estados Unidos, a través de aeronaves B-52 y drones de gran altitud Global Hawk, ha mapeado todas las posiciones de radares y baterías antiaéreas venezolanas, lo que dejaría a la FANB prácticamente indefensa ante un ataque coordinado.

El especialista agrega que la Armada venezolana se encuentra en un estado “residual y vergonzoso”.
El hundimiento de un buque de desembarco por sobrepeso en las costas de Falcón ilustra, según García, la degradación logística de las fuerzas navales. En un eventual enfrentamiento, Washington recurriría a drones MQ-9, misiles Tomahawk y guerra electrónica, sin exponer tropas, destruyendo las defensas costeras en cuestión de horas.

Entre la propaganda y el “circo” militar

El informe también denuncia el uso político y mediático del aparato militar venezolano.
García calificó como un “show irresponsable” el reciente video de la FANB en Carmen de Uria, La Guaira, donde se muestra un ejercicio de defensa con artillería ZU-23 a plena luz del día, sin ocultamiento táctico ni seguridad perimetral.

“Es un error doctrinal grave, una exhibición de improvisación. En una operación real, esa posición habría sido destruida en segundos”, enfatizó el experto.

El analista cuestiona además la presencia de altos mandos, incluido un Mayor General, durante el ejercicio. En su opinión, “la exposición del mando en el frente de fuego viola todas las normas de seguridad militar” y responde únicamente a fines propagandísticos.

El mito del arsenal de misiles Igla

El gobierno de Nicolás Maduro ha presumido reiteradamente de poseer más de 5.000 misiles portátiles antiaéreos Igla, pero García advierte que esta cifra “no representa una amenaza real” para Estados Unidos.
Estos misiles, explicó, solo son efectivos contra helicópteros o aeronaves lentas a baja altura, con un alcance limitado de 2.000 metros.

Además, más del 50 % de los sistemas estarían inoperativos por falta de mantenimiento, y los operadores carecen del entrenamiento necesario para su uso efectivo.

Las aeronaves estadounidenses, por su parte, cuentan con bengalas de contramedida capaces de desviar los sensores infrarrojos de los misiles.

El mayor riesgo de estos proyectiles, según el experto, no sería su uso militar, sino su posible desvío hacia grupos irregulares o el narcotráfico, lo que podría convertirlos en una amenaza para la aviación civil en una eventual fase de colapso del régimen.

Una defensa simbólica ante una potencia superior

El diagnóstico de García es contundente: las Fuerzas Armadas venezolanas no poseen capacidad real de disuasión ni poder de combate sostenido.

La corrupción, la falta de disciplina técnica y el uso político de la institución han dejado al país sin defensa efectiva frente a una posible intervención.

Mientras el régimen de Maduro intenta proyectar fuerza mediante ejercicios militares y discursos nacionalistas, la realidad —según los especialistas— muestra una FANB degradada, dividida y tecnológicamente obsoleta, incapaz de proteger ni al Estado ni al propio sistema que la sostiene.

En palabras de García,

“La FANB de hoy no puede defender al país, ni siquiera a los responsables de haberla destruido”.

Con información de Venezuela Política

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