Capturan en Venezuela a Ali Zaki Hage Jalil, acusado por atentado aéreo en Panamá en 1994

◉ Según la nota oficial, la aprehensión de Jalil se efectuó el pasado 6 de noviembre de 2025, en la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta

La Oficina Central Nacional de Interpol Panamá confirmó la captura en territorio venezolano de Ali Zaki Hage Jalil, ciudadano requerido por su presunta implicación en el atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas, ocurrido el 19 de julio de 1994. El ataque, que provocó la muerte de 21 personas, la mayoría de ellas pertenecientes a la comunidad judía panameña, es considerado uno de los hechos más trágicos e impactantes en la historia reciente del país centroamericano.

La detención se llevó a cabo el 6 de noviembre de 2025 en la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta, por parte de las autoridades venezolanas en coordinación con Interpol Caracas, lo que marca un nuevo capítulo en un caso que permaneció sin resolver durante más de tres décadas.

Interpol confirma la captura y avanza el proceso de extradición

De acuerdo con un comunicado oficial, Interpol Panamá recibió la confirmación formal del arresto de Hage Jalil, quien contaba con una notificación roja internacional emitida a solicitud de la Fiscalía Superior de Descarga de Panamá. El sospechoso enfrenta cargos por homicidio doloso, delitos contra la vida e integridad personal y atentados contra la seguridad colectiva y los medios de transporte.

El Departamento de Estado de Estados Unidos había ofrecido una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que condujera a su captura, al considerarlo un individuo clave dentro de las investigaciones sobre redes vinculadas a Hezbolá en América Latina.

Panamá anunció que ya comenzaron las gestiones diplomáticas y judiciales para solicitar formalmente la extradición del detenido. Según la Cancillería panameña, este procedimiento se regirá por los principios del Derecho Internacional, la cooperación en materia de seguridad y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

El atentado que marcó la historia panameña

El vuelo 901 de Alas Chiricanas, con ruta entre Colón y Ciudad de Panamá, explotó a los pocos minutos de despegar el 19 de julio de 1994, provocando la muerte instantánea de sus 21 ocupantes. Entre ellos se encontraban 12 empresarios judíos, quienes regresaban de realizar actividades comerciales en la Zona Libre de Colón, la zona franca más grande del continente.

Las investigaciones de entonces apuntaron a la posible participación de grupos extremistas de Medio Oriente, en un contexto de creciente tensión internacional. El atentado ocurrió apenas un día después del ataque a la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires, donde un carro bomba mató a 85 personas, lo que llevó a los investigadores a considerar una conexión entre ambos hechos.

Durante años, las pesquisas permanecieron estancadas. Sin embargo, en 2019, la Fiscalía Superior de Descarga reabrió el expediente, impulsando nuevas diligencias internacionales que finalmente condujeron a la localización de Hage Jalil en Venezuela.

Reacción del gobierno panameño y llamado a la justicia

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá expresó su “profunda preocupación” ante la confirmación de que el sospechoso residía libremente en territorio venezolano. En su comunicado, el organismo calificó de “inaceptable” que, tras más de treinta años, los responsables del atentado aún no hubiesen enfrentado la justicia.

“Panamá reitera su compromiso indeclinable con la verdad, la memoria y la justicia, y su decisión de no permitir que su territorio o sus ciudadanos sean víctimas o instrumentos de organizaciones extremistas que buscan sembrar el miedo”, afirmó la Cancillería.

Asimismo, las autoridades panameñas insistieron en que este avance judicial constituye un paso fundamental para honrar la memoria de las víctimas y cerrar una herida abierta desde 1994, cuando el país fue sacudido por un ataque que cambió su percepción sobre la seguridad nacional y el terrorismo internacional.

Un caso que reabre viejas heridas

La detención de Ali Zaki Hage Jalil reaviva la esperanza de justicia para los familiares de las víctimas y refuerza la cooperación entre los gobiernos de Panamá, Venezuela y Estados Unidos en materia de lucha contra el terrorismo.

Si la extradición se concreta, podría esclarecerse uno de los episodios más oscuros en la historia aérea y judicial panameña, que permaneció durante décadas en la sombra de la impunidad.

Con información de El Nacional

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