
La República Dominicana decidió aplazar la X Cumbre de las Américas, originalmente prevista para el 4 y 5 de diciembre de 2025 en Punta Cana, hasta el año 2026.
El anuncio, realizado por la Cancillería dominicana, responde —según el gobierno— a “un cuidadoso análisis de la situación actual en la región”, marcada por profundas divergencias políticas y crisis climáticas que afectan gravemente al Caribe.
La medida, adoptada tras consultas con Estados Unidos y otros países aliados, busca preservar el carácter inclusivo y estratégico del foro hemisférico más importante del continente.
Una región dividida y un clima adverso
El aplazamiento de la Cumbre no se da en el vacío. La decisión de no invitar a Cuba, Nicaragua y Venezuela, anunciada el 30 de septiembre por el gobierno dominicano, provocó una oleada de críticas diplomáticas y tensiones políticas entre varios países latinoamericanos.
Los presidentes de México, Claudia Sheinbaum, y Colombia, Gustavo Petro, comunicaron públicamente su renuncia a participar en la cita, argumentando que la exclusión de naciones del continente atentaba contra el espíritu de cooperación regional.
En su comunicado, la Cancillería dominicana reconoció que en 2022 —cuando asumió el compromiso de organizar la Cumbre— “eran imprevisibles las profundas divergencias que hoy dificultan un diálogo productivo en las Américas”.
Además, añadió que los recientes eventos climáticos extremos, como huracanes y tormentas tropicales que han golpeado el Caribe en los últimos meses, complicaron la logística y la seguridad del encuentro.
La combinación de factores políticos y humanitarios llevó al gobierno dominicano a optar por una pausa que permita replantear el formato y la agenda del foro.
Decisión coordinada con Washington y socios regionales
La Cancillería aseguró que la postergación fue consensuada con Estados Unidos, impulsor original del foro, y con otros países clave del hemisferio. “El aplazamiento ha sido una decisión concertada, orientada a garantizar la participación efectiva de todos los actores y evitar fracturas innecesarias”, señaló el comunicado oficial.
De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, todos los recursos invertidos y las actividades preparatorias se mantendrán vigentes para la nueva fecha.
Entre ellas, las reuniones técnicas hemisféricas, los foros de sociedad civil y sector privado, y los encuentros juveniles y empresariales que estaban previstos en el calendario original.
El gobierno dominicano destacó, además, el respaldo de instituciones internacionales vinculadas a la organización del evento, entre ellas la Organización de Estados Americanos (OEA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El desafío de reconstruir el diálogo hemisférico
Más allá de la logística, el aplazamiento refleja la dificultad de construir consensos políticos en un continente polarizado.
La exclusión de algunos gobiernos autoritarios generó fricciones entre países que defienden modelos democráticos y aquellos que mantienen vínculos con regímenes cuestionados.
En este contexto, República Dominicana busca reposicionar la Cumbre como un espacio de convergencia, donde puedan participar “los nuevos gobiernos democráticamente electos que surjan en el periodo”.
El objetivo, según la Cancillería, es “ampliar el diálogo, fortalecer la integración y promover una cooperación más efectiva” ante los desafíos compartidos del hemisferio, como el cambio climático, la migración, la pobreza y la inseguridad.
La reprogramación para 2026 también podría ofrecer margen para renovar las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, hoy tensas por desacuerdos sobre política migratoria, sanciones económicas y presencia militar en el Caribe.
Compromiso dominicano con el multilateralismo
El Ministerio de Exteriores subrayó que República Dominicana sigue “plenamente comprometida con el multilateralismo y la política de buena vecindad”.
En su comunicado, agradeció el apoyo recibido de países hermanos, organismos internacionales, empresas privadas, jóvenes y representantes de la sociedad civil, cuya colaboración ha sido clave en la preparación de la cita.
El gobierno dominicano insistió en que su país “mantendrá su liderazgo como anfitrión y promotor del diálogo regional”, reafirmando su papel como puente entre el Caribe, América del Sur y América del Norte.
Aunque la Cumbre se posterga, la isla caribeña reafirma su vocación diplomática de tender puentes en lugar de levantar muros.
Una pausa para recomponer la diplomacia continental
El aplazamiento de la X Cumbre de las Américas es más que una decisión administrativa: es un reflejo del momento de fractura política y climática que atraviesa el continente.
República Dominicana, que había asumido el reto de organizar un encuentro inclusivo, enfrenta ahora la tarea de recomponer los lazos diplomáticos y preparar un escenario más propicio para el diálogo.
La pausa, aunque prolonga la espera, también abre una oportunidad para repensar el rumbo del hemisferio.
Entre tensiones, exclusiones y crisis, la región necesita menos cumbres formales y más voluntad política para encontrarse en la diversidad, un desafío que 2026 pondrá nuevamente a prueba.
Con información de El Nacional



