
La movilidad en el Caribe colombiano tendrá un giro importante a partir de 2026. El presidente Gustavo Petro anunció la eliminación de siete peajes estratégicos, una medida que, según el Gobierno, busca disminuir el costo del transporte, aliviar el bolsillo de quienes transitan a diario por la región y fortalecer la conectividad entre municipios clave.
La decisión está ligada a la terminación anticipada de una concesión vial central para el norte del país: el corredor Cartagena–Barranquilla, conocido como Ruta Caribe. Con el cierre del contrato, la administración del tramo pasará a manos del Estado, que asumirá su operación mediante el Instituto Nacional de Vías (Invías).
El anuncio no llega en un vacío. Durante años, comunidades, transportadores y sectores productivos habían reclamado por el impacto de los peajes en el costo de vida, en especial porque esta zona depende del transporte terrestre para el abastecimiento de alimentos, mercancías y servicios. El cobro continuo, argumentaban los críticos, encarecía la canasta familiar y elevaba los precios de productos básicos. Ahora, con la reversión de la vía, el Gobierno promete un cambio estructural que podría modificar la dinámica económica regional.
La concesión termina antes de tiempo y el corredor vuelve al Estado
La eliminación de las estaciones de cobro se produce por la finalización anticipada del contrato de concesión que operaba Autopistas del Caribe S.A.S., bajo supervisión de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). Según lo informado, la terminación se acordó por mutuo consentimiento y obedeció a causas que no se atribuyen directamente a ninguna de las partes.
Con esta decisión, el Estado retomará el control del corredor vial y su mantenimiento quedará bajo la responsabilidad del Invías. Se trata de un cambio relevante: la vía dejará de estar bajo un esquema privado de recaudo y pasará a un modelo de administración pública, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad del mantenimiento, pero también despierta expectativas sobre una gestión más cercana al reclamo social.
Los siete peajes que dejarán de operar en 2026
Con el cierre anticipado del contrato de concesión, dejarán de funcionar siete estaciones de cobro ubicadas en puntos estratégicos del Caribe colombiano. Los peajes que serán eliminados son:
Pasacaballos
Turbaco
Gambote
Arroyo de Piedra
Sabanagrande
Galapa
Bayunca
De acuerdo con el cronograma previsto, el proceso de reversión iniciará el 2 de enero de 2026 y se espera que culmine en junio del mismo año, momento en el que la ruta quedará completamente bajo administración estatal. Durante este periodo, las autoridades deberán ejecutar la transición operativa, incluyendo la entrega de infraestructura, la verificación de condiciones y la adaptación del sistema de operación sin recaudo tarifario.
Protestas, recaudo y obstáculos: los factores que precipitaron el cambio
Según las autoridades, el contrato enfrentó dificultades operativas a lo largo del tiempo. Entre los elementos que influyeron en su terminación se mencionan protestas sociales que impactaron el recaudo previsto y complicaron la instalación de nuevas estaciones en determinados sectores. Dichas manifestaciones, en algunos casos, respondían al descontento ciudadano frente a cobros considerados excesivos o injustificados, especialmente en zonas donde los peajes se encontraban a corta distancia entre sí.
La inconformidad venía creciendo desde hace años. Habitantes y gremios denunciaban que el pago frecuente por movilizarse dentro de la misma región afectaba la economía doméstica y elevaba el costo del transporte de insumos esenciales. En municipios cercanos a Cartagena y Barranquilla, el peaje se convirtió en un tema recurrente de debate, pues impactaba no solo al turismo y al comercio, sino también a trabajadores que dependen de desplazamientos diarios.
Alivio económico y una apuesta por la integración regional
El Gobierno sostiene que la eliminación de los peajes busca un beneficio directo sobre el bolsillo del ciudadano, especialmente en una región donde el transporte terrestre es clave para el movimiento de mercancías y el suministro de alimentos. La medida también pretende reducir costos logísticos, un punto central para transportadores y comerciantes que han advertido durante años cómo las tarifas de movilidad se trasladaban al consumidor final.
Además del impacto económico inmediato, se espera que el cambio mejore la conectividad entre municipios y fortalezca el corredor Cartagena–Barranquilla como una ruta estratégica para el desarrollo del Caribe. Menos peajes podría significar un tránsito más fluido y menos barreras para la movilidad regional, consolidando una red de transporte más competitiva y eficiente.
A mediano plazo, el reto será que el Estado asuma el mantenimiento de la vía con recursos públicos, garantizando que la eliminación del cobro no signifique deterioro en la infraestructura. Para los habitantes y transportadores, la expectativa es clara: que el alivio prometido no sea temporal, sino el inicio de una movilidad más justa y sostenible en el norte del país.
Liberamos de siete peajes el Caribe. Así lo haremos con la zona cafetera. https://t.co/jbvkZJYQCu
— Gustavo Petro (@petrogustavo) January 2, 2026
Con información de Noticias RCN



