
La controversia por el presunto envío de un cargamento de petróleo colombiano con destino a Cuba desató un fuerte enfrentamiento político entre el presidente Gustavo Petro y la candidata Vicky Dávila. El buque Ocean Mariner, que transportaba el combustible, fue conducido por autoridades de Estados Unidos tras alertas sobre un posible cambio de ruta, lo que abrió interrogantes sobre la política exterior colombiana y la legalidad de las operaciones comerciales con la isla.
En medio de ese escenario, el mandatario respondió con un extenso mensaje en redes sociales, rechazó cualquier irregularidad y defendió tanto la naturaleza privada de la transacción como su postura frente al embargo estadounidense.
El origen de la controversia
La discusión surgió luego de que se conociera que el buque Ocean Mariner, cargado con crudo colombiano, habría tenido como destino final Cuba. La situación generó atención internacional debido a la política anunciada por el presidente Donald Trump de sancionar a los países que cooperen con el régimen cubano.
El hecho fue revelado en una publicación dominical del diario El Tiempo, lo que intensificó el debate público. Las autoridades estadounidenses intervinieron la embarcación ante sospechas relacionadas con su trayecto, circunstancia que avivó cuestionamientos sobre la trazabilidad de la operación comercial y sus implicaciones diplomáticas.
En Colombia, el tema escaló rápidamente al terreno político. Vicky Dávila calificó al Gobierno de “corrupto y cómplice”, expresión que provocó una respuesta directa del jefe de Estado.
La réplica del presidente
A través de su cuenta en la red social X, Gustavo Petro reaccionó con vehemencia. “¿Cómplice de qué?”, preguntó el mandatario al rechazar las acusaciones. En su pronunciamiento, explicó que la carga fue gestionada por una empresa privada y que el Ejecutivo no participó en la logística ni en la comercialización del combustible.
Según el presidente, la compañía responsable recibió documentos que indicaban que el destino del petróleo era República Dominicana. En esa línea, insistió en que no existió intervención estatal en la eventual modificación de la ruta del buque. “No hay ninguna irregularidad colombiana ni pública ni privada”, afirmó.
Además, el gobernante arremetió contra la candidata al vincularla con clanes familiares que, según él, han estado relacionados con actividades ilícitas. Sus declaraciones elevaron el tono del debate y trasladaron la discusión desde el ámbito comercial hacia el terreno político y personal.
Por su parte, la empresa involucrada sostuvo que la venta fue legal y que su responsabilidad concluyó cuando el barco zarpó del puerto colombiano.
El trasfondo del embargo y la defensa de Cuba
Más allá de la transacción puntual, el mandatario aprovechó la coyuntura para cuestionar el embargo impuesto por Estados Unidos a la isla caribeña. En sus publicaciones digitales, calificó el bloqueo como una práctica que conduce al “genocidio y la extorsión sobre los pueblos”.
El jefe de Estado evocó el papel de Cuba en el ámbito sanitario y científico, recordando que el país desarrolló una vacuna contra el covid-19 en medio de la pandemia. Con ese argumento, buscó contrarrestar la visión negativa que, a su juicio, se promueve desde Washington.
Asimismo, sostuvo que el origen del actual endurecimiento de las medidas contra La Habana se remonta a decisiones adoptadas durante el gobierno de Iván Duque, relacionadas con el proceso de paz colombiano. Petro agradeció públicamente el apoyo de Cuba y Noruega en las negociaciones con la antigua guerrilla de las FARC.
En otro apartado de su intervención, el mandatario planteó que la isla requiere una transformación energética que reduzca la dependencia del petróleo y avance hacia fuentes limpias como la solar. Incluso sugirió una eventual cooperación con Estados Unidos en materia de energías renovables en lugar de mantener sanciones económicas.
Polarización y llamado a la reflexión
El episodio ha profundizado la polarización política tanto en Colombia como en sectores de la opinión pública internacional. Mientras críticos del Gobierno cuestionan la transparencia y la oportunidad de la operación comercial, la Casa de Nariño insiste en que no existió conducta irregular.
En medio de la controversia, el presidente invitó a la candidata, a los dirigentes políticos y a la ciudadanía de ambos países a reflexionar desde la cultura y la sensibilidad. Citó piezas musicales como ‘Brucia la Terra’, de Nino Rota, y ‘Oh melancolía’, de Silvio Rodríguez, como referencias simbólicas para promover el entendimiento y evitar confrontaciones.
La discusión sobre el cargamento retenido no solo involucra aspectos jurídicos y comerciales, sino también visiones contrapuestas sobre la relación con Cuba y el alcance de las sanciones internacionales. Mientras se esclarecen los detalles del itinerario del Ocean Mariner, el debate continúa abierto y se proyecta como un nuevo capítulo en la compleja dinámica entre política interna, diplomacia y comercio exterior.
1. ¿Cómplice de qué?
Quien carga el buque es una empresa privada y a esa empresa privada petrolera le entregan documentos del buque que compra el petroleo y dicen que va hacia República Dominicana.
No hay ninguna irregularidad colombiana ni pública ni privada, señora… https://t.co/SMgD9sANBO
— Gustavo Petro (@petrogustavo) February 22, 2026
Con información de Infobae



