
Al menos 11.000 niños ciudadanos estadounidenses han sido separados de sus padres como consecuencia de operativos migratorios en Estados Unidos, en medio de una intensificación de las políticas durante la administración de Donald Trump.
De acuerdo con una investigación de ProPublica, estas separaciones han ocurrido en los primeros meses del nuevo mandato iniciado en 2025, afectando principalmente a familias latinas. El informe revela que, en promedio, más de 50 niños pierden a uno de sus padres cada día debido a detenciones, deportaciones o procesos migratorios.
Además, se señala que las madres están siendo deportadas a una tasa cuatro veces mayor que en administraciones anteriores, mientras que el 75% de los detenidos no tiene antecedentes penales graves.
Los datos se basan en registros oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que incluyen información sobre los hijos menores de los migrantes detenidos. Este análisis es considerado uno de los más completos hasta ahora sobre el impacto de las redadas en niños con ciudadanía estadounidense.
Organizaciones y expertos han advertido sobre las consecuencias emocionales y sociales de estas separaciones, que generan incertidumbre y trauma en miles de familias en todo el país.


