
El mercado de combustibles en Venezuela sigue ajustándose y ahora suma un nuevo elemento: la gasolina “premium”, más cara y exclusivamente en dólares.
Desde finales de marzo, estaciones de servicio comenzaron a incorporar una gasolina de alto octanaje (alrededor de 97), identificada incluso con nuevos colores en la imagen de PDVSA. Más allá del cambio visual, la medida tiene un impacto directo en el bolsillo de los conductores, ya que este combustible se vende únicamente en divisas.
El precio marca una diferencia clara frente al resto del esquema vigente. Mientras la gasolina subsidiada puede costar cerca de 0,02 dólares por litro y la internacional ronda los 0,50 dólares, la nueva modalidad premium alcanza aproximadamente 1 dólar por litro, convirtiéndose en la opción más costosa del mercado.
Especialistas señalan que esta medida forma parte de un ajuste progresivo en la política de combustibles, con el objetivo de acercar los precios internos a niveles internacionales y reducir las pérdidas del Estado. Sin embargo, también profundiza la brecha entre quienes pueden pagar combustible a precio pleno y quienes dependen del subsidio.
Este nuevo escenario refleja un cambio estructural en el acceso al combustible, en medio de presiones económicas y la búsqueda de sostenibilidad en el sector energético.



