La delegación venezolana concluyó su agenda en Washington tras una serie de reuniones que incluyeron encuentros en la Casa Blanca, en un contexto marcado por la cautela diplomática y la reactivación de canales de comunicación entre ambos gobiernos.
El viceministro venezolano para Europa y Norteamérica, Oliver Blanco, quien formó parte de la delegación, calificó la visita como “un paso importante para sostener el diálogo en condiciones de respeto mutuo”. En declaraciones ofrecidas al término de los encuentros, aseguró que “se abordaron temas sensibles, pero con disposición de ambas partes para avanzar en entendimientos progresivos”.
Blanco subrayó que uno de los objetivos centrales fue “mantener abiertos los canales diplomáticos”, al tiempo que reiteró que Venezuela apuesta por “relaciones basadas en la cooperación y el reconocimiento de la soberanía”.
Desde Washington, un funcionario de la administración estadounidense —que pidió no ser identificado— confirmó que las reuniones incluyeron discusiones sobre la situación política venezolana, así como posibles áreas de cooperación. “Fue una conversación franca, donde dejamos claras nuestras expectativas en materia democrática”, indicó.
Aunque no se anunciaron acuerdos concretos, fuentes cercanas a las conversaciones señalaron que ambas partes coincidieron en la necesidad de continuar el diálogo en temas de interés común, incluyendo energía, migración y estabilidad regional.
Analistas consultados interpretan la visita como parte de una estrategia gradual de acercamiento. “No es un deshielo inmediato, pero sí un movimiento táctico para gestionar tensiones”, explicó un experto en relaciones internacionales.
La delegación venezolana calificó el balance como “positivo”, destacando que “se abren oportunidades para nuevas rondas de conversación”, aunque persisten diferencias estructurales en la relación bilateral.
El viaje se produce en un momento en que Caracas y Washington exploran fórmulas para redefinir su vínculo, históricamente marcado por la confrontación, en medio de un escenario internacional que exige mayores niveles de interlocución.



