Respuesta a los terremotos en Venezuela: Delcy Rodríguez rechaza críticas por la lentitud de los rescates y actualiza el balance oficial

La funcionaria reportó una dolencia que afecta su voz, pero evitó profundizar en su diagnóstico. Aseguró que mantendrá la conducción del Estado en medio de la emergencia nacional por el doble terremoto

La respuesta a los terremotos en Venezuela volvió a ocupar el centro del debate público luego de que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, respondiera a los cuestionamientos sobre la atención brindada durante las primeras horas posteriores al doblete sísmico del 24 de junio.

En una conferencia de prensa ofrecida ocho días después de la tragedia, la mandataria defendió la actuación de las instituciones del Estado, rechazó las denuncias de abandono formuladas por damnificados y presentó un nuevo balance oficial que elevó la cifra de víctimas a 2.595 fallecidos y 12.400 heridos.

Las declaraciones surgieron en un contexto de creciente presión por parte de familiares de desaparecidos, voluntarios y habitantes de las zonas más afectadas, quienes aseguraron que durante las primeras 72 horas enfrentaron escasez de maquinaria, personal especializado e insumos para atender la emergencia. Rodríguez insistió en que el Gobierno activó de inmediato todos los mecanismos de respuesta disponibles y atribuyó parte de las dificultades iniciales a los daños sufridos por la infraestructura de transporte.

Respuesta a los terremotos en Venezuela: el Gobierno defiende el despliegue institucional

Durante su comparecencia, Delcy Rodríguez respondió directamente a las críticas relacionadas con la supuesta lentitud de los operativos de rescate. La funcionaria sostuvo que las autoridades actuaron desde el primer momento y rechazó las versiones que describen una respuesta tardía por parte de los organismos de seguridad y protección civil.

Según explicó, la activación del Estado Mayor permitió coordinar un despliegue progresivo de personal militar, policial y de emergencia en las zonas afectadas. De acuerdo con las cifras oficiales, cerca de 4.000 funcionarios participaron en las primeras 24 horas, mientras que el número aumentó a 11.000 durante las siguientes 48 horas. Actualmente, añadió, alrededor de 19.000 efectivos desarrollan labores de rescate, seguridad, logística y asistencia humanitaria.

Rodríguez invitó a comparar la actuación de las instituciones venezolanas con la respuesta ofrecida en otras catástrofes internacionales. A su juicio, la magnitud del desastre obligó a enfrentar dificultades operativas similares a las registradas en terremotos ocurridos en diferentes países, donde el colapso de carreteras, puentes y sistemas de transporte también condicionó la velocidad de las operaciones.

La mandataria destacó que buena parte de los equipos de rescate debieron trasladarse desde estados alejados como Mérida y Zulia. Esa movilización resultó especialmente compleja debido a las afectaciones registradas tanto en el aeropuerto nacional como en el aeropuerto internacional, que sufrieron daños tras los movimientos telúricos.

Ante ese escenario, el Ejecutivo organizó puentes aéreos utilizando terminales ubicadas en Aragua y Carabobo para garantizar el transporte de rescatistas, personal médico, maquinaria y ayuda humanitaria hacia las regiones más golpeadas por el desastre.

La identificación de las víctimas marca una nueva etapa de la emergencia

Otro de los temas abordados durante la conferencia fue el tratamiento que recibirán las personas fallecidas como consecuencia de los terremotos. En los últimos días circularon rumores sobre la posible utilización de fosas comunes debido al incremento del número de víctimas, información que Rodríguez rechazó de forma categórica.

La presidenta encargada aseguró que todas las personas fallecidas serán identificadas antes de cualquier procedimiento funerario. Según explicó, el Gobierno descartó desde el inicio de la emergencia la posibilidad de realizar enterramientos colectivos sin identificación individual.

El protocolo oficial contempla un proceso escalonado de verificación de identidad. En primer lugar, los especialistas recurrirán al reconocimiento mediante huellas dactilares o fotografías. Cuando esos métodos no resulten suficientes, los equipos forenses utilizarán registros odontológicos para confirmar la identidad de cada víctima.

Rodríguez insistió en que el objetivo consiste en garantizar que todas las familias puedan recuperar e identificar adecuadamente a sus seres queridos. La identificación forense también permitirá actualizar con mayor precisión el balance definitivo de víctimas conforme avancen las labores de recuperación.

Los equipos del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses mantienen un trabajo continuo para procesar la información procedente de distintas zonas afectadas. Paralelamente, continúan las tareas de búsqueda en edificios colapsados donde todavía existen reportes de personas desaparecidas.

Persisten las incertidumbres mientras continúan las labores de búsqueda

A pesar de la actualización presentada por el Ejecutivo, varios aspectos de la emergencia permanecen abiertos. Uno de ellos corresponde al número de personas desaparecidas, dato que las autoridades venezolanas aún no han incorporado dentro de sus balances oficiales.

Mientras el Gobierno mantiene cautela sobre esa cifra, organismos internacionales han elaborado estimaciones preliminares. Naciones Unidas considera que alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas o aún no han podido ser ubicadas en toda la zona norte-central del país, una proyección que continúa sujeta a revisión conforme avanzan las operaciones de búsqueda y el registro de sobrevivientes.

La diferencia entre los balances oficiales y las estimaciones internacionales refleja la complejidad que enfrentan las instituciones para consolidar información en un escenario caracterizado por daños estructurales, interrupciones de comunicaciones y desplazamientos masivos de población.

Los organismos de rescate siguen concentrando esfuerzos en sectores donde persisten posibilidades de localizar sobrevivientes o recuperar víctimas. Brigadas nacionales e internacionales trabajan de manera coordinada utilizando maquinaria pesada, detectores de señales vitales, drones, cámaras térmicas y equipos especializados para inspeccionar estructuras colapsadas.

Al mismo tiempo, miles de personas permanecen alojadas en refugios temporales mientras las autoridades desarrollan evaluaciones estructurales en edificios residenciales, hospitales, escuelas y otras infraestructuras afectadas.

La emergencia también mantiene activos los programas de distribución de agua potable, alimentos, medicamentos y atención médica para las comunidades más golpeadas por el desastre. Ingenieros y especialistas continúan rehabilitando carreteras, puentes y redes de servicios públicos con el propósito de facilitar el acceso a localidades donde todavía existen importantes necesidades humanitarias.

Con el nuevo balance oficial, Venezuela entra en una etapa donde la atención inmediata convive con los primeros esfuerzos de recuperación. Las investigaciones sobre el impacto de los terremotos, la identificación de todas las víctimas y la localización de los desaparecidos seguirán marcando la agenda durante las próximas semanas, mientras las autoridades enfrentan el desafío de responder a las demandas de transparencia y eficacia planteadas por familiares, organizaciones humanitarias y comunidades afectadas.

Con información de El Nacional

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