
La reaparición de la llamada mosca “come carne” en Estados Unidos ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y del sector ganadero, debido al riesgo que representa para animales y, en casos poco frecuentes, para los seres humanos.
Se trata de la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax), un parásito cuyas larvas tienen una característica poco común: se alimentan de tejido vivo. A diferencia de otras especies que consumen materia en descomposición, estas larvas invaden heridas abiertas y comienzan a alimentarse de la carne del hospedador.
La preocupación aumentó luego de que las autoridades confirmaran un caso en un becerro de tres semanas de edad en el sur de Texas, cerca de la frontera con México. Es la primera detección de esta plaga en el estado desde 1966, cuando había sido erradicada mediante programas de control biológico.
Los expertos explican que la mosca deposita sus huevos en heridas o mucosas de animales de sangre caliente. Cuando nacen, las larvas penetran en el tejido y provocan una enfermedad conocida como miasis, que puede causar dolor, inflamación, infecciones graves e incluso la muerte si no se trata a tiempo.
Ante el hallazgo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos activó protocolos de emergencia, incluyendo restricciones al movimiento de animales, cuarentenas y la liberación de moscas estériles para evitar la reproducción del parásito. Esta técnica fue precisamente la que permitió erradicar la plaga del país hace más de medio siglo.
Aunque las autoridades han insistido en que se trata de un caso aislado y que el riesgo para la población general sigue siendo bajo, la situación es vigilada de cerca debido al potencial impacto sobre la industria ganadera y la posibilidad de que el insecto continúe expandiéndose desde México hacia territorio estadounidense.



