
La canasta alimentaria de mayo volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el verdadero comportamiento de los precios en Venezuela. Mientras el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que la inflación se desaceleró hasta 6,3 % durante el quinto mes del año, los datos del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) reflejan una realidad distinta. Según esta organización, el costo de los alimentos aumentó 14,6 % en mayo y llevó el valor de la cesta básica de alimentación hasta los 772,74 dólares, una cifra que representa uno de los niveles más elevados registrados en los últimos años.
La diferencia entre ambas mediciones ha generado interrogantes entre economistas y ciudadanos, especialmente porque los precios de bienes esenciales continúan en ascenso y mantienen una fuerte presión sobre el presupuesto de las familias venezolanas. Para el Cendas-FVM, los indicadores oficiales no reflejan completamente el impacto que experimentan los consumidores en su vida cotidiana.
Canasta alimentaria de mayo refleja el aumento sostenido de los precios
Las cifras divulgadas por el Cendas-FVM muestran un panorama marcado por el encarecimiento constante de los productos básicos. Durante mayo, una familia venezolana necesitó 401.826,98 bolívares para adquirir los alimentos indispensables para su sustento. Al convertir ese monto a moneda estadounidense, el resultado alcanzó 772,74 dólares.
El cálculo no incluye únicamente los alimentos. Cuando se agrega el costo estimado del agua potable, considerado un servicio esencial para cualquier hogar, el gasto mensual necesario para cubrir necesidades básicas ascendió a 785,05 dólares.
Este comportamiento evidencia una tendencia que preocupa a especialistas y consumidores. El informe señala que el costo de la alimentación aumentó 5,8 % en dólares respecto al mes anterior y acumuló una variación anual de 53,8 % en moneda extranjera. En bolívares, el incremento anualizado llegó a 699,6 %, una magnitud que refleja el acelerado deterioro del valor de la moneda nacional.
La situación adquiere mayor relevancia al considerar que la inflación acumulada durante los primeros cinco meses de 2026 alcanzó 114,75 %, según las mediciones de la institución. Estos resultados muestran que el ritmo de encarecimiento continúa afectando a sectores amplios de la población, especialmente a quienes dependen de ingresos fijos o carecen de mecanismos para protegerse frente a la pérdida del poder de compra.
Oscar Meza, director del Cendas-FVM, aseguró que los números recopilados por la organización no coinciden con la visión optimista expresada desde instancias oficiales. El economista explicó que en ocasiones anteriores sí existieron puntos de encuentro entre ambas mediciones, pero destacó que en esta oportunidad las diferencias resultan especialmente marcadas.
Ingresos pierden capacidad de compra frente al costo de vida
Uno de los aspectos más preocupantes del informe corresponde a la evolución del salario mínimo. El sueldo base legal permanece congelado en 130 bolívares desde hace cuatro años, mientras los precios de bienes y servicios continúan avanzando.
Tomando en cuenta el tipo de cambio promedio registrado durante mayo, el ingreso mínimo mensual equivale apenas a 0,25 dólares. Para el Cendas-FVM, esta realidad confirma una pérdida casi total de la capacidad del salario como referencia económica para cubrir necesidades básicas.
Los cálculos de la organización indican que un trabajador necesita más de 3.090 salarios mínimos para adquirir únicamente los alimentos requeridos por una familia promedio. La brecha entre ingresos y gastos también se observa en los programas de bonificaciones implementados por el Ejecutivo. Incluso utilizando bonos de 240 dólares, una familia requeriría más de tres asignaciones para cubrir exclusivamente la alimentación mensual.
Esta situación obliga a numerosos hogares a buscar fuentes adicionales de ingresos, apoyarse en remesas enviadas desde el exterior o reducir el consumo de determinados productos. En muchos casos, las familias deben reorganizar sus prioridades de gasto para intentar adaptarse al incremento constante de los precios.
La pérdida de poder adquisitivo también repercute en la actividad comercial. Muchos establecimientos enfrentan dificultades para mantener niveles de ventas estables debido a que los consumidores disponen de menos recursos para adquirir bienes y servicios. Esta dinámica crea un círculo complejo en el que los costos aumentan mientras la capacidad de compra se reduce.
Mercado cambiario y estándares globales alimentan el debate económico
Otro de los elementos destacados por el Cendas-FVM se relaciona con la evolución del dólar y su influencia sobre los precios internos. La organización sostiene que gran parte de la economía venezolana continúa indexada a la moneda estadounidense, por lo que existe una estrecha relación entre el comportamiento cambiario y el valor de los productos que llegan al consumidor final.
Durante mayo, la variación del tipo de cambio oficial alcanzó 12,78 %, una cifra que, según Oscar Meza, guarda mayor relación con el aumento de 14,6 % observado en los alimentos que con la inflación de 6,3 % reportada por el BCV.
El economista considera difícil explicar una desaceleración tan pronunciada del índice inflacionario en un contexto donde el dólar mantiene una trayectoria ascendente y sigue siendo un factor determinante para la formación de precios. A ello se suma la diferencia existente entre la cotización oficial y el mercado paralelo, una brecha que llegó a 36,36 % y que añade presión adicional sobre los costos de bienes y servicios.
Las observaciones del Cendas-FVM también alcanzan el plano internacional. Recientemente, la Embajada de Estados Unidos en Venezuela calificó la inflación de mayo como una señal positiva. Sin embargo, Meza recordó que incluso una inflación mensual de 6,3 % continúa siendo elevada cuando se compara con los objetivos de estabilidad que manejan las economías desarrolladas.
En numerosos países industrializados, los bancos centrales establecen metas anuales cercanas al 2 %. Bajo esa referencia, una variación mensual superior al 6 % sigue representando un nivel significativo de aumento de precios, independientemente de que refleje una desaceleración respecto a períodos anteriores.
La discusión entre las cifras oficiales y las mediciones independientes pone de relieve la complejidad del panorama económico venezolano. Mientras algunos indicadores sugieren una moderación en la velocidad de los aumentos, el costo de la alimentación y de otros bienes esenciales continúa creciendo a un ritmo que golpea directamente a los hogares.
Los datos correspondientes a mayo muestran que la realidad cotidiana de millones de venezolanos sigue marcada por el encarecimiento de productos básicos, la pérdida de capacidad adquisitiva y la necesidad de destinar cada vez más recursos para cubrir necesidades fundamentales. En ese contexto, la evolución de los precios continuará siendo uno de los principales indicadores para evaluar el bienestar económico de la población durante el resto de 2026.
Con información de El Pitazo



