Paloma Valencia acepta la derrota y apoyará a Abelardo de la Espriella en segunda vuelta

Tras reconocer su derrota, Paloma Valencia anuncia apoyo a Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta electoral en Colombia

Paloma Valencia reconoció públicamente su derrota tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia y anunció que respaldará al candidato de derecha Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta, programada para el 21 de junio. Su decisión implica un giro estratégico en la contienda, luego de que la aspirante uribista había roto puentes con De la Espriella apenas días antes, desatando tensiones internas dentro del espectro político de derecha.

Valencia expresó su decisión ante seguidores y medios de comunicación tras trasladar su sede de campaña, subrayando que, pese a las diferencias del pasado, su compromiso ahora está con la unidad del país para enfrentar a la candidatura de Iván Cepeda.

“A pesar de los ataques, a pesar de las heridas, tenemos el corazón siempre dispuesto a servirle a Colombia”, declaró Valencia, lo que marcó un punto de inflexión en la dinámica electoral de la derecha. Con esa declaración, la ex candidata envió un mensaje claro de que su enfoque se orienta ahora hacia la segunda ronda, donde la oposición buscará consolidar su posición frente al candidato del Pacto Histórico.

Paloma Valencia y el respaldo de Álvaro Uribe a Abelardo de la Espriella

Paloma Valencia anunció su respaldo a Abelardo de la Espriella con una declaración que buscó reconciliar las tensiones vividas en la fase previa de la campaña. En un mensaje difundido públicamente, Valencia dijo: “Como Paloma Valencia, la mujer que quería ser su presidenta, anuncio mi apoyo al Dr. Abelardo de la Espriella e invito que derrotemos a Cepeda, a que el neocomunismo que impera en este país no continúe. A que estemos firmes”. Sus palabras marcaron un cambio de curso en su propia campaña y en la polarización que había caracterizado la contienda entre los sectores de derecha.

El respaldo no se limitó a la propia candidata. El expresidente Álvaro Uribe —figura emblemática del uribismo y con gran peso político en ese sector— también validó la decisión en un video difundido en redes sociales. Uribe afirmó: “Hemos perdido” y pidió a sus seguidores votar por Abelardo de la Espriella, destacando aspectos de defensa de la Constitución, libertades individuales y un Estado más austero. Su apoyo a De la Espriella implica que la base uribista mueva sus votos hacia el aspirante de derecha en la segunda vuelta, un factor que muchos analistas consideran clave para inclinar la balanza en favor de su proyecto político.

Además, Daniel Briceño, ex jefe de volanteo de la campaña uribista, también anunció su respaldo público: “El país necesita unidad para derrotar a Iván Cepeda y Gustavo Petro”, declaró, reforzando la narrativa de que el voto de derecha debe consolidarse en torno a De la Espriella para la etapa decisiva de la elección.

La aceptación del apoyo uribista representa, según analistas, una consolidación del “posuribismo” como fenómeno político, en el que figuras y estructuras tradicionales del uribismo se alinean con la candidatura que garantice la continuidad de políticas conservadoras y de derecha en Colombia.

Paloma Valencia y la disputa ideológica en segunda vuelta

Paloma Valencia obtuvo apenas el 6,9 % de los votos en la primera vuelta, lo que se traduce en poco más de 1,6 millones de votos. Con ello, su base electoral —aunque relativamente pequeña comparada con los finalistas— puede tener un impacto significativo en la segunda vuelta debido a la estrecha diferencia entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda en la primera fase. Según un análisis de microdatos de La Silla Vacía, más del 51 % de los votantes que apoyaron a Valencia estarían dispuestos a votar por De la Espriella en la segunda ronda, lo que subraya la importancia de su aval político.

La relación entre Valencia y De la Espriella fue tensa durante la campaña. Apenas una semana antes de su anuncio de apoyo, Valencia había roto relaciones con el candidato de derecha, lo que generó una guerra interna dentro del espectro político conservador. Líderes y seguidores de su campaña habían calificado a De la Espriella de “traidor” en distintos momentos, y su círculo más cercano se había mostrado reticente a colaborar con él, lo que evidencia las complejidades ideológicas y estratégicas que rodearon la alianza.

A pesar de esas tensiones, la transición hacia un respaldo unificado puede influir en cómo se comporten los electores que no llegaron a segunda vuelta. En un escenario polarizado, De la Espriella necesitará maximizar ese apoyo para construir una base más amplia que le permita competir eficazmente con Iván Cepeda, quien representa la continuidad del proyecto político del Pacto Histórico.

Sin embargo, el panorama no es homogéneo en la derecha. Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, no aseguró su adhesión al respaldo de su ex compañera de fórmula. Oviedo, que siempre se mantuvo crítico con De la Espriella, declaró que su compromiso era solo hasta la primera vuelta y que no seguirá necesariamente los pasos de Valencia y del uribismo. Su postura añade una voz crítica dentro del mismo espectro ideológico y refleja la diversidad de opiniones y tensiones internas incluso cuando se busca un frente común.

Oviedo argumentó que el país se debate “entre un candidato machista y homofóbico y un candidato que no ha querido dar la cara”, subrayando las profundas diferencias ideológicas y de estilo que existen, incluso dentro del mismo bloque político.

Paloma Valencia y perspectivas de la derecha

El anuncio de Paloma Valencia de apoyar a Abelardo de la Espriella significa un movimiento estratégico con implicaciones políticas relevantes. Aunque su votación fue modesta en comparación con los dos finalistas, el respaldo de figuras clave como Álvaro Uribe y líderes de su campaña puede traducirse en una consolidación del voto de derecha y, potencialmente, en una ventaja decisiva para De la Espriella en la segunda vuelta.

El respaldo también resalta la reconfiguración del espectro político de derecha en Colombia, donde las alianzas se construyen de manera pragmática a medida que se acerca la definición del próximo presidente. La narrativa de unidad frente a Iván Cepeda, que representa la izquierda y la continuidad de las políticas del Pacto Histórico, ha cimentado una agenda común que ahora se refleja en el respaldo oficial de Valencia y de líderes uribistas.

María del Rosario Guerra, gerente de la campaña de Valencia, reconoció que el resultado electoral fue decepcionante y que faltó apoyo en distintos momentos de la primera vuelta, pero enfatizó que “lo más importante es mirar para adelante y que no gane Cepeda”. Esta declaración resume el espíritu de la alianza actual: desplazar las diferencias personales para un objetivo político compartido, buscando cohesión en un momento clave de la contienda presidencial.

En conclusión, el anuncio de Paloma Valencia de aceptar la derrota y apoyar a Abelardo de la Espriella, con el aval de Álvaro Uribe, redefine el mapa político de la segunda vuelta en Colombia. Esta decisión no solo une a sectores tradicionales del uribismo con la candidatura de De la Espriella, sino que también plantea nuevos retos y enfoques para la campaña de cara al 21 de junio, donde la movilización de votantes y las alianzas estratégicas serán determinantes para asegurar la victoria.

Con información de La Silla Vacía

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