Damnificados por los terremotos en Venezuela siguen en campamentos tres meses después

Una investigación documentó las condiciones de 23 campamentos en seis entidades del país y encontró familias que continúan en carpas, con acceso limitado al agua y sin una institución pública a cargo de algunos refugios

Los damnificados por los terremotos en Venezuela continúan enfrentando condiciones precarias tres meses después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio. Una investigación de La Patilla recorrió 23 campamentos ubicados en La Guaira, Caracas, Carabobo, Aragua, Barinas y Falcón para evaluar la situación de las familias que perdieron sus viviendas.

El trabajo periodístico señala que 13 de los refugios visitados funcionan con carpas a la intemperie, solo seis cuentan con acceso mediante tuberías de agua y en 12 son los propios afectados quienes coordinan buena parte de la convivencia diaria. Organizaciones humanitarias también han advertido que miles de personas permanecieron durante semanas en tiendas y alojamientos improvisados mientras esperaban respuestas sobre sus viviendas.

Damnificados por los terremotos en Venezuela permanecen en refugios temporales

Las condiciones varían entre los distintos campamentos, pero la investigación describe problemas comunes relacionados con agua potable, saneamiento y protección frente al clima.

En Playa Grande, La Guaira, otros reportes periodísticos ya habían documentado familias viviendo bajo carpas sometidas al calor y la humedad, algunas obligadas a buscar lugares externos para bañarse mientras esperaban mejores instalaciones.

El estudio también menciona refugios donde los afectados denunciaron el retiro de baños portátiles y presencia de vigilancia armada. Esos casos corresponden a testimonios recogidos por el medio y no implican que las mismas condiciones se repitan en todos los centros.

Respuesta estatal recibió cuestionamientos desde las primeras horas

Transparencia Venezuela evaluó la capacidad de respuesta después del doble terremoto y concluyó que existieron brechas significativas frente a estándares internacionales y experiencias de otros países. Su informe analizó especialmente la velocidad del despliegue de equipos especializados y efectivos durante la emergencia.

La organización también ha cuestionado la falta de información detallada sobre la recepción y ejecución de recursos de ayuda humanitaria. Para agosto había contabilizado compromisos internacionales superiores a 1.300 millones de dólares, aunque señaló que existían pocos ejemplos públicos de rendición de cuentas.

Vivienda definitiva sigue como principal reclamo

El problema central para numerosas familias ya no consiste únicamente en superar la emergencia inmediata, sino en conocer dónde podrán reconstruir sus vidas.

En algunos campamentos de La Guaira, los afectados han manifestado temor a permanecer indefinidamente en refugios. Un reporte de agosto describió cómo decenas de familias ocupaban un campo de béisbol convertido en alojamiento temporal mientras esperaban evaluaciones y alternativas habitacionales.

A tres meses de los terremotos, el desafío pasa de la atención urgente a una etapa de recuperación que exige vivienda, servicios básicos y mecanismos claros de seguimiento. Para quienes continúan bajo carpas, la temporalidad anunciada después del desastre comienza a convertirse en una espera prolongada.

Con información de La Patilla

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