La selección de Francia confirmó su candidatura al título y, sin mayores complicaciones, derrotó 2-0 a Marruecos este jueves para convertirse en el primer semifinalista del Mundial 2026.
Los dirigidos por Didier Deschamps volvieron a dejar en el camino a los Leones del Atlas, tal como ocurrió en Catar 2022, aunque esta vez en los cuartos de final. Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé fueron los encargados de marcar los goles de una victoria que terminó siendo más cómoda de lo que reflejó el marcador.
Francia ahora espera al ganador del duelo entre España y Bélgica, que definirá al segundo semifinalista.
Sin su goleador Ismael Saibari, ausente por lesión, Marruecos apostó por un planteamiento defensivo, con líneas muy juntas y un bloque bajo que buscaba frustrar el ataque francés, tal como lo hizo Paraguay en los octavos de final.
Durante la primera mitad, Francia monopolizó la posesión y generó las mejores ocasiones. La más clara llegó desde el punto penal, pero Yassine Bounou volvió a demostrar su calidad al detener el disparo de Mbappé.
Los franceses también estuvieron cerca con un cabezazo de Dayot Upamecano, un remate de Lucas Digne que se estrelló en el travesaño y una oportunidad clara de Désiré Doué, pero el marcador permaneció 0-0 al descanso.
Mbappé rompió el partido
El plan defensivo marroquí se mantuvo hasta el minuto 60, cuando Kylian Mbappé recibió el balón en la frontal del área y, rodeado por varios defensores, encontró el espacio para vencer a Bounou y abrir el marcador.
Con ese tanto, el delantero francés llegó a ocho goles en el Mundial, igualando la cifra de Lionel Messi en la lucha por la Bota de Oro del torneo.
Solo seis minutos después, Francia aprovechó el golpe anímico sobre Marruecos para sentenciar el encuentro. Un rápido contragolpe terminó con un potente disparo de Ousmane Dembélé, tras una asistencia de Mbappé, que puso el definitivo 2-0.
Antes del cierre del partido, Mbappé abandonó el terreno de juego con hielo en el tobillo derecho, aunque no pareció tratarse de una lesión de gravedad.
Con el pitazo final, Francia selló su clasificación a las semifinales y continúa firme en su camino hacia un nuevo título mundial, mientras que Marruecos se despide tras otra destacada actuación, consolidándose como una de las selecciones más competitivas del fútbol africano.



