La tragedia causada por los terremotos del 24 de junio no solo dejó destrucción, víctimas y miles de familias afectadas. También comenzó a reflejarse en la economía venezolana, donde la acelerada devaluación del bolívar y el repunte de la inflación aumentan la preocupación entre comerciantes y consumidores.
Según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación de junio se ubicó en 13,8 %, más del doble del 6,3 % registrado en mayo. En lo que va de 2026, el aumento acumulado de los precios alcanza 129,8 %, mientras que la variación interanual llegó al 544 %.
Economistas atribuyen este comportamiento principalmente al alza del tipo de cambio. El dólar oficial pasó de alrededor de 620 bolívares a finales de junio a 720 bolívares por dólar en pocos días, encareciendo la reposición de inventarios y presionando los precios de bienes y servicios.
Aunque los daños materiales del terremoto se concentraron en zonas específicas y no afectaron de forma significativa la infraestructura petrolera ni los principales centros productivos del país, los expertos advierten que el enorme costo de la reconstrucción podría aumentar el desequilibrio fiscal y alimentar nuevas presiones sobre la inflación y el mercado cambiario.
Las estimaciones preliminares del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) calculan pérdidas directas cercanas a 6.700 millones de dólares, mientras que consultoras privadas elevan esa cifra hasta 8.000 millones de dólares, con un costo de reconstrucción que podría duplicarse.
En paralelo, el Gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez mantiene gestiones internacionales para obtener financiamiento destinado a la reconstrucción, incluyendo solicitudes para acceder a recursos retenidos en el exterior y apoyo de organismos multilaterales.
Mientras tanto, miles de pequeños comerciantes enfrentan una doble crisis: reconstruir los negocios destruidos por el sismo y hacer frente al incremento constante de los costos, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre económica.



