
David Alejandro Chacón/EL VENEZOLANO PANAMÁ
Entre el «cine dentro del cine» y el pop angloparlante, la cinta nominada por Venezuela a los Premios Goya desafía los moldes tradicionales combinando leyendas de la actuación con propuestas emergentes.
El cine venezolano se encuentra en un momento de audaz transición, atrapado entre el peso de sus grandes leyendas y la frescura de los nuevos talentos que intentan abrirse paso en la escena contemporánea. El reciente estreno de El nuevo pez que fuma, una producción dirigida y coescrita por Luis Fernández, pone sobre la mesa un debate fascinante: ¿cómo se rescata un clásico sin morir en el intento?. La respuesta parece hallarse en la hibridación de lenguajes y en la incorporación de artistas multidisciplinares.
La película no busca simplemente replicar la icónica obra de Román Chalbaud y José Ignacio Cabrujas, sino que propone una interesante deconstrucción mediante la técnica del «cine dentro del cine». Esta decisión no solo rinde homenaje al material original, sino que también le otorga una nueva capa de lectura. Es una propuesta de gran factura que ya está cosechando frutos internacionales: además de ser seleccionada por la Academia Venezolana de Cine para buscar la nominación a los Premios Goya, acaba de anunciarse su participación oficial en la Competencia Latinoamericana de Largometrajes del prestigioso Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde competirá por el codiciado Astor de Oro.
Sin embargo, más allá de la dirección o del regreso de figuras consagradas como Mimí Lazo, Jorge Reyes y Carlota Sosa, el verdadero termómetro del cambio radica en sus apuestas emergentes. El debut actoral y musical de la cantautora venezolana Palola es el vivo ejemplo de ello. Al interpretar a Texas —una joven estadounidense atrapada en la nostalgia de la distancia— y aportar Desire, el tema principal cantado en inglés, la cinta rompe deliberadamente con el molde tradicional del cine nacional.
Lo interesante es que esta frescura pop no surge de la improvisación. Aunque la melodía nació de forma espontánea en la guitarra de la artista, el sencillo es el resultado de más de un año de exploración en Trilogy Studios, bajo la producción de Mario Spinali y Daniel Mellado. Este cuidadoso desarrollo técnico justifica que una canción angloparlante conviva orgánicamente con el universo de un clásico del realismo social, demostrando que el relevo generacional en nuestro cine se está asumiendo con rigor y respeto por el oficio.
El nuevo pez que fuma demuestra que el cine de nuestro país no debe quedarse estancado en la nostalgia del pasado. Mientras la película consolida su ruta de prestigio internacional en festivales y academias, su banda sonora sirve de trampolín global para sus creadores. El lanzamiento de este largometraje coincide con el trimestre más dinámico en la carrera musical de Palola, quien capitaliza esta exposición no solo preparando un nuevo EP de cinco canciones, sino afianzando su propia agenda de conciertos en los Estados Unidos, que incluye presentaciones confirmadas en el Miami Food Festival el 15 de noviembre y en la ceremonia de los Premios TDO USA el 10 de diciembre. Reinventar los clásicos no es profanarlos; es darles una segunda vida para conectar el talento nacional con los escenarios del mundo.




