
Trump se prepara para la derrota en las elecciones legislativas del 3 de noviembre, y su círculo íntimo ya calcula las consecuencias. Funcionarios, asesores y aliados del presidente creen que una caída fuerte del Partido Republicano desencadenará cambios de personal en todo el Gobierno. wishtv
El presidente conserva unos días para salvar sus mayorías en el Congreso y desmentir los pronósticos de un revés generalizado. Sin embargo, muchos de sus colaboradores se muestran pesimistas: dan por perdida la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y centran sus esfuerzos en reducir el tamaño del daño.
El clima dentro del Ala Oeste se ha deteriorado. CNN describe una mezcla de pugnas por el poder y acusaciones preventivas entre los funcionarios. Kristen Holmes, corresponsal de la cadena en la Casa Blanca, resumió el ambiente con una advertencia: el personal teme una reacción desmedida del presidente si el partido pierde ambas cámaras. Un asesor fue más lejos y aseguró que, en ese escenario, nadie quedaría a salvo.
La incertidumbre alcanza a los propios colaboradores. Trump buscaría culpables, mientras decenas de funcionarios evalúan abandonar un mandato que quedaría debilitado. Cualquier vacante podría alterar el equilibrio de poder en la Casa Blanca y modificar la agenda del Gobierno.
Los preparativos también tienen un componente legal. La revista Wired informó de que los asistentes del presidente ya se blindan frente a las investigaciones que impulsaría una mayoría demócrata. El plan consiste en invocar el privilegio ejecutivo y el privilegio entre abogado y cliente para proteger a los altos cargos. Con esa estrategia, los colaboradores esperan enredar a los investigadores durante años.
Trump mantiene un discurso distinto. El mandatario ha dicho a sus asesores que los republicanos aún pueden superar las expectativas en noviembre. Por eso recorre estados clave con mítines, una gira con la que busca elevar la participación de sus votantes.
La Casa Blanca no ha confirmado los detalles del reportaje, que se apoya en fuentes anónimas. Las urnas del martes 3 de noviembre dirán si el pesimismo de su entorno acierta o si el presidente logra sostener el control del Congreso.




