
Florida volvió a marcar distancia del resto de Estados Unidos en la aplicación de la pena de muerte, luego de ejecutar a Daniel Owen Conahan Jr., de 72 años, y elevar a 15 el número de ejecuciones realizadas por el estado en lo que va de 2026.
Conahan fue ejecutado mediante inyección letal el jueves 10 de septiembre en la Prisión Estatal de Florida, cerca de Starke. Fue declarado muerto a las 6:12 p. m. tras ser condenado por el secuestro y asesinato de Richard Allen Montgomery, ocurrido en 1996 en el condado de Charlotte.
La ejecución se produjo después de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara su última solicitud para detener el procedimiento. La defensa de Conahan había solicitado más tiempo para realizar pruebas de ADN que, según sus abogados, podían respaldar su declaración de inocencia.
Conahan había sido condenado en 1999 por asesinato premeditado y secuestro. Aunque las autoridades lo consideraron sospechoso en otros homicidios conocidos como los “Hog Trail Murders”, nunca fue acusado formalmente por esas muertes.
Florida supera ampliamente a Texas
Con la muerte de Conahan, Estados Unidos llegó a 25 ejecuciones en 2026. Florida es responsable de 15 de ellas, es decir, seis de cada diez ejecuciones realizadas en el país este año.
El ritmo de Florida contrasta con el de otros estados que también aplican la pena capital. Texas, históricamente asociado con el mayor número de ejecuciones, acumula cuatro en 2026, mientras Oklahoma registra tres.
Florida ya había encabezado el país en 2025, cuando ejecutó a 19 personas, su cifra anual más alta desde que se restableció la pena de muerte en el estado en 1976.
Además, en julio Florida ejecutó a dos presos durante una misma jornada, algo que no ocurría en ningún estado del país desde hacía casi una década.
El estado todavía tiene programada otra ejecución para septiembre. Curtis Wilkie Beasley, de 77 años, tiene prevista su ejecución para el 29 de septiembre, por lo que el número de penas capitales aplicadas por Florida podría aumentar nuevamente.
El ritmo de ejecuciones ha convertido a Florida en el principal escenario de aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos durante los últimos dos años, mientras el debate sobre la pena capital continúa generando posiciones enfrentadas entre quienes defienden su aplicación y organizaciones que buscan su abolición.




