
Cali como Capital Mundial de la Salsa es una denominación construida durante décadas de apropiación cultural, baile, coleccionismo y vida nocturna. Aunque el género no nació en la capital del Valle del Cauca, la ciudad desarrolló una relación singular con los ritmos afrocaribeños y posteriormente creó un estilo propio que terminó convirtiéndose en una de sus principales señas de identidad.
Un momento decisivo ocurrió el 26 de diciembre de 1968, cuando Richie Ray y Bobby Cruz se presentaron en la Caseta Panamericana durante la XI Feria de Cali. La actuación marcó profundamente al público y ayudó a consolidar el gusto por sonidos como el jala jala, el guaguancó y el boogaloo. Desde entonces, la salsa ganó un espacio creciente dentro de la cultura popular caleña.
Cali como Capital Mundial de la Salsa construyó un estilo propio
La ciudad no se limitó a escuchar música importada desde el Caribe y Nueva York. Sus bailarines desarrollaron el llamado estilo caleño, caracterizado por movimientos rápidos de pies, cadencia y acrobacias que surgieron principalmente en sectores populares durante las décadas de 1960 y 1970.
Con el paso del tiempo, escuelas, orquestas, discotecas y coleccionistas fortalecieron esa tradición. La Feria de Cali y los eventos dedicados al género también permitieron proyectar el talento local y convertir el baile en un elemento de reconocimiento internacional.
Johnny Pacheco respaldó el título en 2005
Otro episodio fundamental ocurrió en 2005. Miguel Yusti, entonces alcalde encargado de Cali, y Manolo Vergara impulsaron un homenaje a Johnny Pacheco, cofundador de Fania Records y figura esencial para la expansión internacional de la salsa.
Durante su visita, Pacheco recibió las llaves de la ciudad y firmó un pergamino que reconocía a Santiago de Cali como “Capital Mundial de la Salsa”. El documento se convirtió posteriormente en una pieza histórica vinculada con la memoria salsera de la ciudad.
La cultura salsera trascendió los escenarios
El reconocimiento no depende únicamente de una declaración. Cali convirtió la salsa en una manifestación cotidiana presente en barrios, academias, encuentros de melómanos, clubes y celebraciones populares.
Esa apropiación cultural explica por qué la ciudad mantiene una identificación tan fuerte con el género. La música llegó desde distintos puntos del Caribe y Estados Unidos, pero los caleños desarrollaron una manera particular de bailarla, conservarla y transmitirla.
Por ello, el título de Capital Mundial de la Salsa resume una historia colectiva más amplia: décadas de apropiación, creación artística y defensa de un patrimonio musical que terminó proyectando a Cali como uno de los principales referentes salseros del mundo.
Con información de El Tiempo



