
El exalcalde de Mérida, Carlos García, regresó a Venezuela después de una experiencia que describe como una paradoja: huyó de su país para evitar la cárcel, pero terminó detenido en Estados Unidos mientras intentaba regularizar su situación migratoria.
En una entrevista publicada por El Mundo y firmada por Daniel Lozano, García, de 43 años, relató que fue detenido el 23 de enero de 2026 cuando acudió a una cita relacionada con su solicitud de asilo político en Ohio. Según explicó, tenía permiso de trabajo vigente, número de Seguro Social, licencia de conducir y estaba al día con sus impuestos.
El dirigente, quien fue alcalde de Mérida entre 2013 y 2017, había abandonado Venezuela después de que el chavismo lo condenara a 15 meses de prisión por negarse a reprimir las protestas antigubernamentales.
Tras pasar cuatro años en Colombia, continuó su exilio en Estados Unidos junto a su familia. Sin embargo, su proceso migratorio terminó en una detención que, según su testimonio, marcó profundamente su salud física y emocional.
“Terminé en una cárcel en EE. UU.”
García describió como deplorables las condiciones en las que permaneció detenido en la cárcel de Hamilton, en Ohio, un centro que, según su relato, alberga tanto a migrantes como a personas procesadas o condenadas por delitos graves.
El exalcalde aseguró que solo podía salir de su celda durante tres horas al día y que pasaba las otras 21 horas en un espacio reducido, sin acceso al sol ni al aire libre.
“Yo justamente huí de Venezuela para evitar llegar a una cárcel del régimen, pero terminé en una cárcel en EE. UU.”, afirmó.
Según contó, su salud se deterioró durante el encierro. Perdió 22 kilos y tuvo que ser hospitalizado en dos ocasiones.
García explicó que inicialmente luchó durante cuatro meses para defender su solicitud de asilo y recuperar su libertad. No obstante, las condiciones de detención y el impacto sobre su salud lo llevaron a aceptar la deportación como una vía para salir de prisión.
De una deportación prevista a Ecuador a su regreso a Venezuela
El procedimiento se complicó porque la orden de deportación contemplaba inicialmente su traslado a Ecuador, país que, según García, no lo aceptaba. Ante la demora, solicitó que lo enviaran directamente a Venezuela, aun cuando sabía que podía enfrentar riesgos debido a una orden de captura que, según afirmó, seguía vigente.
El exalcalde aterrizó en Venezuela el último día de septiembre de 2026. A su llegada, fue recibido por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y la Guardia Nacional.
De acuerdo con su testimonio, los funcionarios verificaron la identidad de los deportados e interrogaron a García sobre los motivos de su regreso. Después de permanecer varias horas a la espera de una decisión, fue puesto en libertad.
El dirigente considera que su caso podría formar parte de una política que permite el retorno de determinados líderes políticos venezolanos. También mencionó el regreso de Gustavo Marcano, otro exalcalde que, según explicó, se encontraba en una situación similar.
Su visión sobre la Venezuela actual
Tras regresar a Mérida, García afirmó que volvió a encontrar graves deficiencias en los servicios públicos, especialmente en el suministro eléctrico.
Según su descripción, mientras en Caracas predominan las fluctuaciones de voltaje, en ciudades como Valencia y Mérida se registran apagones prolongados. En el caso de Mérida, aseguró que los cortes pueden extenderse entre ocho y diez horas.
Pese a las dificultades, el exalcalde manifestó que percibe entre los venezolanos un mayor optimismo respecto al futuro político del país, acompañado de frustración por la persistencia de la crisis económica y social.
A su juicio, la celebración de elecciones presidenciales constituye la vía para avanzar hacia un cambio político. García también expresó su respaldo al liderazgo de María Corina Machado, aunque aclaró que actualmente no milita en ningún partido político.
García agradece la captura de Maduro, pero cuestiona a Washington
El exalcalde reconoció las acciones de la administración de Donald Trump que condujeron a la captura de Nicolás Maduro en enero, al considerar que devolvieron la esperanza a una parte de la población venezolana.
Sin embargo, criticó lo que considera un trato poco respetuoso hacia María Corina Machado y cuestionó que los intereses económicos, petroleros y comerciales de Estados Unidos tengan mayor prioridad que la situación política venezolana.
También expresó preocupación por los venezolanos que permanecen en territorio estadounidense bajo incertidumbre migratoria. Según relató, familiares y amigos viven con temor y limitan sus actividades principalmente al trabajo.
Su experiencia, afirmó, representa una contradicción difícil de aceptar: abandonar Venezuela por miedo a la persecución y terminar enfrentando una detención en el país al que acudió buscando protección.
El regreso de Carlos García a Mérida pone de relieve las dificultades que pueden enfrentar los solicitantes de asilo venezolanos y las tensiones entre las políticas migratorias estadounidenses y las expectativas de quienes buscan refugio fuera de




