La dirigente opositora venezolana Dinorah Figuera considera que las próximas elecciones presidenciales podrían celebrarse a finales de 2027 o a comienzos de 2028, siempre que antes se establezcan condiciones que permitan garantizar la credibilidad del proceso.
Figuera, quien encabeza la delegación opositora en la mesa de diálogo con el chavismo, señaló que es necesario revisar el sistema electoral y depurar el registro de votantes. También planteó la necesidad de abordar la situación institucional y garantizar que los partidos políticos puedan participar sin restricciones.
La dirigente explicó que su equipo recibe asesoría sobre el sistema y el registro electoral, donde asegura haber identificado irregularidades. Según indicó, esperan contar en diciembre con un informe sobre estos asuntos.
Otro de los puntos que considera prioritarios es que las organizaciones políticas recuperen sus tarjetas electorales y puedan competir en condiciones de igualdad. Actualmente, una parte importante de los partidos opositores enfrenta inhabilitaciones o limitaciones para participar en procesos electorales.
Figuera reconoció que las negociaciones sobre garantías políticas y civiles han sido complejas. Su planteamiento, por tanto, no constituye un calendario electoral oficial, sino una expectativa condicionada a los avances institucionales y a la creación de garantías para los votantes.
La fecha definitiva de las elecciones dependerá de las decisiones de las autoridades competentes y de los acuerdos políticos que puedan alcanzarse.




