Colombia enfrenta una nueva ola de violencia tras una serie de ataques coordinados atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN), que este viernes desplegó acciones armadas en al menos cinco regiones del país. La Fuerza Pública activó protocolos de emergencia en respuesta a esta ofensiva, que afecta vías estratégicas, instalaciones militares y la seguridad de poblaciones rurales.
Buenaventura: bloqueos y advertencias en la vía al mar
Uno de los focos principales de esta ofensiva fue el municipio de Buenaventura, donde las vías que conectan con el puerto más importante del Pacífico colombiano quedaron interrumpidas. En el sector de Loboguerrero, el ELN incineró tres camiones de carga, atravesó un contenedor para impedir el paso vehicular y dejó cilindros metálicos con símbolos de su organización como señal de advertencia.
Las autoridades locales, apoyadas por unidades policiales y personal de la concesión vial, desplegaron grúas para despejar la carretera. Sin embargo, se suspendieron temporalmente las labores del cuerpo de bomberos por riesgo de presencia de explosivos. El tránsito entre Cali y Buenaventura permanece afectado, perjudicando de forma directa al comercio exterior.
Guaviare: ataque aéreo con explosivo lanzado desde dron
En el sur del país, en el municipio de Calamar (Guaviare), un explosivo fue arrojado desde un dron contra tropas que brindaban seguridad perimetral cerca del Batallón de Infantería de Selva.
Aunque el artefacto estalló, no se registraron lesionados ni daños materiales graves. Este método de ataque revela una sofisticación creciente en las tácticas de la insurgencia.
Arauca: hostigamiento y sabotaje a la infraestructura energética
En el oriente, el departamento de Arauca también vivió una jornada tensa. En zona rural del municipio de Tame, el oleoducto Bicentenario fue atacado, afectando la operación de uno de los principales sistemas de transporte de crudo del país.
En Saravena, un francotirador disparó contra un agente de la Policía, y en Puerto Rondón se investiga la presencia de una valla del ELN que podría contener explosivos camuflados.
Norte de Santander: presencia armada en Cúcuta y advertencias en zonas rurales
En los alrededores de Cúcuta, específicamente en el corregimiento de Buena Esperanza, el grupo armado desplegó banderas y generó temor entre los habitantes, quienes suspendieron el tránsito ante el temor de represalias.
Las fuerzas de seguridad patrullan la región para evitar que se repitan los bloqueos o posibles emboscadas.
Respuesta oficial y contradicciones del proceso de paz
El gobierno colombiano ha reiterado su disposición a mantener el diálogo con el ELN, pero los hechos recientes cuestionan el compromiso real de esta guerrilla con la negociación. Mientras las conversaciones se sostienen en mesas diplomáticas, sobre el terreno, el grupo armado recurre a la violencia, demostrando su capacidad operativa y su intención de seguir presionando mediante acciones bélicas.
La Fuerza Pública ha intensificado los controles y permanece en estado de alerta máxima. Aunque no se han confirmado víctimas mortales en esta escalada, el impacto económico, social y político de los ataques subraya la fragilidad del proceso de paz y el desafío que representa el ELN para la estabilidad nacional.



