“Quiero a mi hijo conmigo”: madre venezolana detenida clama por ser deportada junto a su niño

◉ El menor de edad se encuentra bajo el cuidado de su padrastro, quien también está en riesgo de ser deportado

Yusmari Galíndez, una madre venezolana detenida por agentes de inmigración en Houston, ha hecho un desesperado llamado para evitar ser deportada sin su hijo menor. A pesar de haber firmado una orden de salida, asegura que su único anhelo es ser trasladada a Venezuela junto al adolescente, con quien fue separada el día de su arresto.

El caso refleja los impactos humanos de las actuales políticas migratorias en Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump.

Separación forzada tras una detención inesperada

Galíndez fue aprehendida el 10 de abril tras una presunta falta de tránsito. Según su testimonio, los funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) la forzaron a rubricar una orden sin explicaciones claras. Mientras era llevada a un centro de detención, su hijo asistía a clases.

Ante la urgencia, Yusmari recurrió a una vecina para que se hiciera cargo del menor temporalmente.

Una petición entre rejas

Desde su encierro, Galíndez ha solicitado entre lágrimas que le permitan reunirse con su hijo antes de ser devuelta a su país. «Solo quiero que lo traigan conmigo y nos vayamos juntos», declaró a Telemundo.

Actualmente, el niño está al cuidado de su padrastro, quien también enfrenta un proceso de expulsión. La incertidumbre sobre el futuro de ambos agrava el drama familiar.

Política migratoria y retroceso humanitario

La familia llegó a Estados Unidos utilizando CBP One, el programa creado por la administración Biden para tramitar entradas legales desde terceros países. Sin embargo, tras la anulación del mecanismo por parte del nuevo gobierno, miles de migrantes quedaron desprotegidos.

Casos como el de Yusmari evidencian las consecuencias de esta decisión: familias rotas, procesos irregulares y un aumento en las detenciones sin garantía plena de derechos.

Defensa legal y lucha por una salida digna

La abogada Priscilla Mendoza, representante legal de Galíndez, ha explicado que buscan una solución jurídica que permita al menor viajar con su madre. «Estamos haciendo lo necesario para cerrar el caso y evitar que el niño quede atrás», indicó. Sin embargo, Yusmari teme que la deporten en cualquier momento sin previo aviso. “Yo firmé, pero quiero que él esté conmigo cuando nos saquen”, reiteró.

El caso de Yusmari Galíndez pone rostro a las historias invisibles de la migración. Más allá de cifras y decretos, hay madres, hijos y familias completas atrapadas en procesos que no siempre consideran su humanidad. Su clamor, aunque sencillo, es urgente: salir, sí, pero sin dejar atrás a quien más ama.

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