A casi un año del 28 de julio de 2024 | Por: Carlos Ortega

➦ El autor es líder sindical venezolano y Presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)

A casi un año del 28 de julio de 2024, desde el exilio, este territorio forzado donde la patria se lleva en el pecho y no en el pasaporte, alzo mi voz como un ciudadano venezolano que no se rinde, como un líder sindical testigo de las injusticias y arbitrariedades de la dictadura castrocomunista implantada por Hugo Chávez y hoy dirigida por Nicolás Maduro y también en representación de millones de trabajadores que son la fuerza inquebrantable de un país que ha sido golpeado, pero jamás vencido.

El 28 de julio de 2024, Venezuela habló, y lo hizo con claridad, con valentía y con una contundencia que estremeció las urnas y desenmascaró al régimen. El pueblo votó. El pueblo eligió. Y lo hizo con una diferencia abrumadora, con casi tres votos por cada uno del régimen moribundo. Fue una victoria popular, limpia, masiva y con legitimidad incuestionable. Pero esa victoria no ha sido respetada ni traducida en poder efectivo.

De allí la pregunta: ¿Hasta cuándo se va a permitir esta vagabundería, esta burla?

No es momento de evasivas, ni de cálculos mezquinos, ni de negociar el mandato del pueblo. Hoy, más que nunca, la historia nos coloca frente a un parteaguas: o se cumple el mandato popular o se traiciona nuevamente la esperanza de un país entero.

No se puede seguir esperando que la dictadura entregue voluntariamente lo que nunca ha reconocido. No se puede seguir delegando el deber de actuar en terceros. La soberanía no reside ni en las armas ni en Miraflores, sino en el voto del pueblo que ya habló y es el momento de ejercer el mandato otorgado.

Lo digo con la autoridad moral de quien por defender la democracia, el sistema de libertades y a los trabajadores venezolanos y sus familias, ha pagado el precio de la persecución, la cárcel y el exilio. Lo digo con la legitimidad de quien ha caminado entre los trabajadores, entre los humildes, entre los que han perdido hijos, empleos, sueños y vidas en esta lucha.

Convoco a los trabajadores, a los obreros, a los estudiantes, a los campesinos, a los productores, a los sindicatos, a los gremios, a los profesionales, a los técnicos, a los militares institucionales, a los pastores y sacerdotes, a las madres, a los jóvenes y a los mayores, en fin, convoco a toda la sociedad venezolana, dentro y fuera del país, a unirse en una sola fe, en una sola acción nacional, por el rescate de la patria.

No basta con tener la razón si no se tiene el coraje para defenderla. No basta con ganar elecciones, si no se ejerce el poder que éstas otorgan. No basta con denunciar, si no se organiza una respuesta contundente, cívica y coordinada. Es hora de actuar. Es hora de hacer valer lo que ya fue decidido por el pueblo en las urnas: Un cambio político, democrático, pacífico y definitivo.

Cambio que está representado en nuestra gran líder María Corina Machado y en nuestro Presidente electo Edmundo González Urrutia, quienes con probada honestidad y valentía no han dejado de luchar y hablar al mundo civilizado y democrático sobre la desgracia en la que está sumergida Venezuela, por lo que merecen que continuemos apoyándolos de manera monolítica, tajante e irrebatible para entre todos lograr ejecutar el mandato popular otorgado el 28J, porque Venezuela y los venezolanos tenemos derecho a un nuevo amanecer pleno de libertad, paz y democracia.

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