
Una nueva propuesta legislativa del Congreso de Estados Unidos contempla una disminución significativa en los recursos destinados a Colombia. De recibir 400 millones de dólares en 2025, el país andino pasaría a obtener solo 209 millones el año siguiente, según la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes.
Este recorte, de más del 50 %, se concentra principalmente en la asistencia no militar, centrada históricamente en la lucha contra el narcotráfico y la seguridad.
Distribución de fondos bajo la nueva propuesta
El desglose presupuestario establece una reasignación enfocada en tres áreas:
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103 millones de dólares para programas antidrogas.
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67 millones dirigidos a temas de seguridad nacional.
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38 millones para apoyo militar directo.
Esta drástica reducción representa una alteración en la estrategia de cooperación entre ambos países, tradicionalmente aliados en la región. La asistencia estadounidense ha sido clave en el financiamiento de iniciativas de erradicación de cultivos ilícitos, fortalecimiento institucional y tareas de defensa.
Preocupaciones del Congreso sobre el gobierno de Petro
La propuesta incluye fuertes críticas al actual mandatario colombiano, Gustavo Petro, y a su gestión. Según documentos oficiales, el comité congresional expresa “profunda preocupación” ante lo que considera políticas desfavorables y un comportamiento político impredecible. Estas observaciones se suman a advertencias sobre la presunta cercanía del Ejecutivo colombiano con regímenes poco democráticos, lo cual, a juicio de los legisladores, podría poner en entredicho los intereses estratégicos de Estados Unidos.
De manera específica, el borrador alude al “uso de sustancias ilegales por parte de altos funcionarios del gobierno”, sin citar nombres. Además, manifiesta inquietudes respecto al proceso judicial contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, argumentando posibles fallas en el debido proceso, lo que ha generado una lectura política del sistema de justicia colombiano.
Contexto del recorte: más allá de Colombia
Este ajuste presupuestario forma parte de una estrategia más amplia del Congreso estadounidense, liderada por figuras del Partido Republicano como Mario Díaz-Balart. El legislador ya había anticipado una reducción del 22 % en la ayuda exterior en general, como parte de un esfuerzo por contener el gasto federal y priorizar recursos internos.
No obstante, el caso colombiano destaca por la severidad del recorte y por el tono crítico de la narrativa oficial, lo que sugiere una relación bilateral en tensión.
Impacto potencial y próximos pasos
Aunque la propuesta aún debe pasar por otras instancias legislativas antes de entrar en vigor, su contenido ya genera preocupación entre expertos en relaciones internacionales y organismos de cooperación. El posible debilitamiento del apoyo externo podría afectar programas sociales, iniciativas de desarrollo alternativo y esfuerzos de pacificación en zonas vulnerables del país.
En este contexto, analistas advierten sobre la necesidad de replantear la política exterior colombiana y fortalecer la cooperación con otros actores multilaterales, mientras se redefine el vínculo con una potencia histórica como Estados Unidos.



