El último informe de Naciones Unidas confirma lo que ya era tendencia: la producción mundial de cocaína sigue en aumento y su epicentro continúa siendo la región andina de América Latina. Tres países concentran prácticamente la totalidad de la oferta global: Colombia, Perú y Bolivia.
Con más de 253.000 hectáreas de cultivos de coca ilícita en 2023, Colombia se consolidó como el principal productor mundial. Esto representa cerca del 67 % del área cultivada globalmente y un crecimiento del 53 % en la producción potencial de cocaína, que alcanzó las 3.708 toneladas de alcaloide puro, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
¿ZONAS EN COLOMBIA DE CULTIVO?
En Colombia, el cultivo de coca y la producción de cocaína se concentran en regiones específicas caracterizadas por su geografía selvática, dificultad de acceso y presencia histórica de economías ilegales. Según informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Gobierno de Colombia, los principales focos son:
1. Departamento de Nariño (suroccidente)
Es la zona con mayor concentración de cultivos ilícitos en el país.
Municipios como Tumaco son epicentro de siembra y procesamiento, debido a su salida al Pacífico, lo que facilita rutas de tráfico internacional.
2. Departamento de Norte de Santander
Especialmente en la región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela.
Allí confluyen cultivos de coca, presencia de grupos armados y una compleja situación social que dificulta la sustitución de cultivos.
3. Departamentos del Cauca y Putumayo
El Cauca, por sus zonas montañosas y selváticas, es otro núcleo importante de producción.
El Putumayo, en frontera con Ecuador y Perú, ha sido históricamente estratégico para el narcotráfico por sus rutas de salida y laboratorios de procesamiento.
4. Sur de Bolívar y Caquetá
Aunque con menor extensión que Nariño o Catatumbo, en estas zonas también persisten focos de cultivo y cristalizaderos (laboratorios de producción).
Perú y Bolivia, actores históricos
Perú, con alrededor de 95.000 hectáreas, aporta cerca del 26 % de la producción mundial. Bolivia, por su parte, mantiene unas 29.900 hectáreas, equivalentes a un 13 % del total global. Ambos países han conservado niveles relativamente estables, aunque las cifras siguen siendo preocupantes para las autoridades internacionales.
¿Y Venezuela?
Aunque en algunas regiones fronterizas se han detectado pequeños cultivos y laboratorios artesanales, Venezuela no figura como productor relevante de cocaína a nivel mundial. Su papel en el circuito global es otro: funciona como país de tránsito y distribución.
La extensa frontera de más de 2.200 kilómetros con Colombia, sumada a sus salidas estratégicas al Caribe y a la debilidad institucional, la convierten en una ruta privilegiada para el narcotráfico. Desde allí, los cargamentos se dirigen hacia Estados Unidos, Europa y África Occidental, utilizando tanto lanchas rápidas y semisumergibles como aviones clandestinos.
Una paradoja persistente
Mientras Sudamérica soporta las consecuencias sociales, ambientales y de violencia derivadas de la producción y el tráfico, los principales mercados de consumo siguen estando fuera de la región. Estados Unidos concentra el mayor volumen total de demanda, mientras que Europa Occidental y Oceanía (Australia y Nueva Zelanda) exhiben los niveles más altos per cápita.
La Junta es el principal exportador de cocaína desde Bogotá y los llanos hasta Europa, pasando por Venezuela. Su cocaína se produce en la sabana de Bogotá y utiliza el aeropuerto principal de la Ciudad capital.
Van siete sicariatos de alto nivel en Bogotá.…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) September 5, 2025
Nota de El Venezolano Colombia



