
La discusión sobre el salario mínimo en Colombia para 2026 ya se ubica en el centro de la agenda económica. Con proyecciones que apuntan a un valor cercano a $1’600.000, el país se prepara para un debate que no solo impactará los bolsillos de millones de trabajadores, sino que también definirá el rumbo de la inflación y el crecimiento en los próximos meses. El Banco de Bogotá, mediante un informe de su área de Investigaciones Económicas, plantea que el aumento podría superar el 12%, cifra que supera los ajustes de los últimos años.
Factores que impulsan la subida
De acuerdo con el análisis del banco, la inflación de 2025, que se estima en 5%, serviría como base para calcular el incremento. El ajuste aplicado en 2024, cercano al 9,5%, también se convierte en un referente clave. La entidad señala que, históricamente, los gobiernos en su último año de mandato tienden a decretar alzas más elevadas, por lo que la proyección de $1’600.000 resulta consistente. Este cálculo implicaría un incremento real superior al 7%, el más alto en cuatro décadas.
El presidente Gustavo Petro ha manifestado que “despediremos el último año con un buen decreto de elevación del mínimo”, dejando claro que su administración busca un aumento sustancial. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, y el de Trabajo, Antonio Sanguino, han reiterado que la meta es mejorar el poder adquisitivo y sostener la reducción del desempleo, que se ubica en 8,8% según el Dane. La Comisión de Concertación Laboral ya comenzó a evaluar cifras y escenarios para fijar un porcentaje definitivo.
Riesgos inflacionarios y empleo formal
Aunque un mayor ingreso beneficiaría a los trabajadores en el corto plazo, los analistas advierten que podría presionar los precios y dificultar la generación de empleo formal. El Banco de la República ha documentado que incrementos pronunciados del mínimo contribuyen a elevar la informalidad y a desacelerar la tendencia bajista de la inflación en servicios intensivos en mano de obra, como gastronomía, recreación y cuidado infantil.
El desafío radica en equilibrar bienestar social con estabilidad económica.
Perspectivas para 2026
Las proyecciones indican que, si el ajuste se ubica en 9,5%, la inflación del próximo año rondaría el 4,1%. En cambio, un aumento del 12,4% podría llevarla al 4,7% o incluso por encima del 5%, especialmente si se aprueba una nueva reforma tributaria. Mientras tanto, sectores como alimentos y bienes regulados podrían mantenerse dentro de la meta del Banco de la República, favorecidos por eventuales recortes de tasas de interés. La evolución del dólar y la política monetaria de Estados Unidos también serán determinantes para la estabilidad del peso colombiano.
En síntesis, el inminente debate sobre el salario mínimo para 2026 no solo define el ingreso de millones de trabajadores, sino que se convierte en una pieza clave para el desempeño económico del país en un año de transición política.
Con información de Portafolio



