
El ciudadano colombiano fue uno de los 17 liberados por el régimen venezolano. Su reencuentro con la familia se dio en el puente internacional Atanasio Girardot, tras más de un año privado de libertad por cargos que califica como injustificados.
Oscar Viera rompió el silencio: “Estoy contento de estar libre, pero lo que viví no se olvida”, expresó con emoción.
Relató que, desde el primer día de su detención hasta el 24 de octubre, cuando recibió la noticia de su liberación, fue sometido a condiciones que califica como inhumanas. “No hubo respeto por nuestros derechos, ni por nuestra dignidad”, afirmó.
El ciudadano colombiano estuvo privado de libertad durante un año y cinco días, acusado de delitos de terrorismo que, según él, nunca fueron justificados. “Nos imputaron sin pruebas, sin proceso claro. Fue una detención arbitraria”, denunció.
Además, Viera recordó que aún quedan 12 colombianos en prisión, pertenecientes al mismo grupo con el que compartió reclusión. “No podemos celebrar completamente mientras ellos sigan allá. Pedimos que se respeten sus derechos y se agilice su liberación”, agregó.
El caso de Viera y sus compañeros ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos, que exigen transparencia, garantías procesales y respeto al debido proceso por parte de las autoridades venezolanas.
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