La economía venezolana enfrenta un nuevo golpe a su frágil estabilidad cambiaria. Según datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV), el dólar oficial cerró octubre de 2025 en 223,65 bolívares, lo que representa un incremento de 26 % solo en un mes y un alarmante aumento de 446 % en comparación con octubre de 2024, cuando la divisa se cotizaba en 42,71 bolívares.
El economista José Guerra advirtió que, de mantenerse este ritmo de devaluación, la inflación podría superar el 500 % al cierre de 2025, un escenario que rememora los años más críticos de hiperinflación en el país.
Un salto devaluatorio sin precedentes en el año
El valor del dólar en Venezuela ha experimentado una acelerada escalada durante 2025. Desde el cierre de 2024, cuando se ubicaba en 52,02 bolívares, el incremento acumulado es de 329 %, según las cifras del ente emisor.
Aun los intentos del régimen de Nicolás Maduro por controlar la volatilidad del mercado cambiario han resultado insuficientes. Las intervenciones del BCV mediante la venta de divisas a la banca y la persecución del llamado “dólar criminal” —como denomina el oficialismo a la cotización paralela— no lograron frenar la depreciación del bolívar, que perdió más de una cuarta parte de su valor solo en octubre.
José Guerra calificó la situación como una “macrodevaluación sin precedentes recientes”, asegurando que la escalada del dólar refleja la ausencia de confianza en la política económica del Ejecutivo y la falta de coordinación institucional.
“No hay solución económica a la vista sin un acuerdo político mínimo. Los venezolanos estamos liquidados por la devaluación y la inflación”, escribió el economista en redes sociales.
La pérdida del poder adquisitivo se agudiza
El impacto de la devaluación golpea directamente el bolsillo de los trabajadores. Con el dólar oficial a 223,65 bolívares, el salario mínimo de 130 bolívares equivale apenas a 0,58 dólares mensuales, lo que coloca a Venezuela entre los países con peor remuneración real del continente, según datos de la Cepal.
Esto significa que un trabajador que devenga el sueldo básico necesita más de 380 salarios mínimos para cubrir el costo estimado de la canasta básica familiar, que según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), superó los 49.000 bolívares (220 dólares) en septiembre.
La inflación interanual, impulsada por la pérdida del valor del bolívar y el alza de los precios en dólares, ya se proyecta como una de las más altas del mundo. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), el país acumulaba hasta septiembre una inflación de 213 %, y el aumento del tipo de cambio oficial podría acelerar esa tendencia.
Factores detrás del repunte del dólar
El BCV ha atribuido la subida del dólar a factores “externos y especulativos”. Sin embargo, economistas independientes destacan tres causas estructurales:
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La emisión monetaria sin respaldo para cubrir el déficit fiscal.
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La caída en la producción petrolera y las exportaciones, principales fuentes de divisas del país.
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La desconfianza en la política económica y la falta de credibilidad institucional.
El economista Asdrúbal Oliveros, de Ecoanalítica, explicó que el control de precios y el intervencionismo cambiario generan distorsiones que terminan impulsando más inflación.
“El Gobierno intenta contener el mercado, pero sin disciplina fiscal ni productividad es imposible estabilizar la moneda”, comentó.
Efectos políticos y sociales de la crisis cambiaria
La escalada del dólar ocurre en un contexto político tenso. El Ejecutivo mantiene su narrativa de culpar a “mafias económicas” y páginas web que publican el valor del dólar paralelo. En mayo, el dirigente Diosdado Cabello anunció la detención de 20 personas presuntamente vinculadas a la manipulación del tipo de cambio.
No obstante, el alza continuó: desde esa fecha, el dólar oficial subió 131,6 %, lo que evidencia que el problema es estructural y no producto de una manipulación puntual.
La devaluación, además, agrava la desigualdad social y empuja a millones de venezolanos a depender de remesas enviadas desde el exterior. Según datos del Banco Mundial, más de 6 millones de ciudadanos —alrededor del 20 % de la población— dependen parcialmente de ingresos en divisas provenientes de familiares migrantes.
Una economía al borde del colapso
El ascenso del dólar BCV en octubre confirma que Venezuela atraviesa una nueva fase de fragilidad económica, caracterizada por un bolívar sin respaldo, pérdida del poder adquisitivo y un sistema de precios desbordado.
Si la tendencia continúa, el país podría cerrar el año con una inflación superior al 500 %, como advierte José Guerra, lo que equivaldría a un retorno a la hiperinflación.
Mientras tanto, la población enfrenta una realidad implacable: los precios suben a diario, el salario se evapora y la moneda nacional se desmorona frente al dólar.
La solución, coinciden los expertos, no será técnica sino política, pues sin un consenso interno que recupere la confianza y discipline el gasto público, el colapso cambiario seguirá marcando la vida de los venezolanos.
Con información de El Pitazo



