
El debate que se desarrolla en Washington sobre la posible eliminación del estatus de Colombia como Aliado Extra de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha encendido alarmas en Bogotá y en los sectores especializados en defensa.
Este reconocimiento, otorgado durante la administración de Joe Biden, abrió la puerta a una cooperación avanzada, accesos preferenciales a programas técnicos y una relación estratégica con uno de los bloques militares más influyentes del planeta. Ahora, bajo la presidencia de Donald Trump, su continuidad se encuentra bajo examen, lo que generaría un impacto significativo en la arquitectura de seguridad nacional colombiana.
Una posición estratégica única en la región
Desde su designación como Aliado Extra, Colombia consolidó una condición inédita en América Latina. Solo un reducido grupo de naciones en Asia y Oceanía comparte este rango, y junto a Corea del Sur, Colombia mantiene un Programa de Asociación Personalizado (ITPP), herramienta que se ha convertido en el núcleo de la cooperación operativa con la OTAN.
Este mecanismo permitió a las Fuerzas Militares integrarse en proyectos que requieren coordinación multinacional y adoptar prácticas compatibles con los estándares de la alianza. Gracias a esta categoría, el país logró profundizar en frentes que involucran modernización institucional, capacitación técnica y actualización doctrinal.
Actualización del ITPP y áreas clave de cooperación
Durante una visita oficial realizada en mayo a Bruselas y Mons, una delegación colombiana se reunió con representantes de la OTAN para evaluar la actualización del ITPP. Las discusiones se enfocaron en dar continuidad y ampliar iniciativas que se desarrollan desde 2021 en temas como lucha contra organizaciones terroristas, vigilancia marítima, ciberseguridad, educación militar, innovación y estrategias vinculadas a cambio climático.
La agenda también incluyó el fortalecimiento del enfoque de mujeres, paz y seguridad, así como la interoperabilidad y el desminado humanitario, áreas donde Colombia ha desempeñado un papel activo compartiendo su experiencia en escenarios complejos. En ese contexto, el almirante Francisco Cubides presentó la trayectoria del país en la lucha contra economías criminales y amenazas transnacionales, subrayando el valor de mantener ejercicios conjuntos y canales permanentes de intercambio de información.
Certificaciones y avance hacia estándares OTAN
Otro de los puntos discutidos en Bélgica fue la evaluación del proceso que adelanta Colombia para certificarse en el programa de Evaluación y Retroalimentación del Concepto de Capacidad Operacional (OCC E&F). Esta certificación faculta a unidades militares para participar en maniobras combinadas bajo estándares compatibles con los de la alianza, lo que fortalece la capacidad táctica y doctrinal.
A su vez, Colombia manifestó su propósito de obtener la certificación del Centro Internacional de Desminado como centro PTEC, lo que ampliaría la disponibilidad de cursos para personal internacional. La intención incluye extender la certificación a instalaciones de la Armada y la Fuerza Aeroespacial, con el objetivo de consolidar una red regional de formación de alto nivel.
Lo que está en riesgo para la seguridad colombiana
Fuentes de los sectores militar y diplomático advirtieron que la posible pérdida del estatus de Aliado Extra y del rol de socio global tendría repercusiones directas en la estructura de cooperación vigente. La participación del país en programas de entrenamiento especializado, asistencia técnica y procesos de modernización se vería limitada, reduciendo la capacidad de actualización continua que Colombia ha construido en los últimos años.
La relación con la OTAN también ha permitido el acceso a estándares de transparencia en adquisiciones militares y en gobernanza del sector defensa, componentes esenciales para las reformas internas. Sin esa vinculación, advierten las fuentes, dichos procesos quedarían truncados, afectando la credibilidad y la eficiencia de las instituciones.
Impacto en la interlocución internacional
La pérdida del estatus MNNA implicaría también la reducción de espacios privilegiados de diálogo con aliados estratégicos. Colombia dejaría de contar con canales preferentes de cooperación bilateral y multilateral que han sido determinantes para elevar sus capacidades frente a riesgos globales compartidos, como amenazas cibernéticas, crimen organizado o inestabilidad regional.
Sin esa plataforma, el país enfrentaría desafíos adicionales para mantener su influencia en escenarios internacionales y para sostener alianzas que han sido fundamentales en la lucha contra amenazas comunes.
Con información de El Tiempo



