EE. UU. designa al Cartel de los Soles como organización terrorista en plena escalada de presión contra Maduro

◉ El Departamento de Estado sostiene que existen evidencias suficientes para catalogar a esta estructura, presuntamente vinculada a sectores del alto mando militar venezolano

Estados Unidos formalizó este lunes la designación del llamado Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera (FTO, por sus siglas en inglés), una medida que coincide con el endurecimiento de la presión de la Casa Blanca sobre el Gobierno de Nicolás Maduro.

El Departamento de Estado sostiene que existen evidencias suficientes para catalogar a esta estructura, presuntamente vinculada a sectores del alto mando militar venezolano, como una amenaza directa para la seguridad estadounidense y la estabilidad regional. La decisión profundiza las tensiones entre ambos países y marca un nuevo capítulo en la política estadounidense hacia Caracas.

Una designación que marca un giro en la estrategia estadounidense

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que el Gobierno de Donald Trump encontró una “base fáctica suficiente” para justificar la inclusión del Cartel de los Soles en la lista de FTO. De acuerdo con la legislación estadounidense, este tipo de designaciones se aplican a grupos extranjeros que participen en actividades terroristas o colaboren con ellas, y que representen un riesgo para los intereses de Estados Unidos en materia de seguridad interna, defensa o relaciones exteriores.

Rubio señaló que esta agrupación, junto con el Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa, ha contribuido a la expansión de redes delictivas que generan violencia en distintos puntos del continente. Según la Casa Blanca, estas organizaciones se han beneficiado del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa, afectando la seguridad y la estabilidad regional.

Antecedentes: del señalamiento informal a la formalización legal

Aunque la figura del Cartel de los Soles se menciona desde los años noventa, cuando comenzaron a surgir reportes sobre la supuesta participación de militares venezolanos en operaciones de narcotráfico, su existencia no fue reconocida oficialmente por agencias estadounidenses hasta marzo de 2020. Durante el primer mandato de Trump, el Departamento de Justicia aseguró que la estructura estaba encabezada por Nicolás Maduro y su entonces ministro de Interior, Diosdado Cabello.

Meses antes de la designación actual, en julio, el Departamento del Tesoro ya había clasificado a esta organización como “grupo terrorista global especialmente designado” (SDGT). En aquel momento, el Gobierno venezolano rechazó la acusación y describió al cartel como un “invento” de Washington destinado a justificar sanciones y operaciones de presión internacional.

La Casa Blanca intensifica su presencia militar en el Caribe

La declaración del Cartel de los Soles como FTO ocurre en paralelo con un creciente despliegue militar de Estados Unidos en el sur del mar Caribe, bajo el operativo denominado Lanza del Sur. El Pentágono asegura que la misión tiene como fin combatir redes de narcotráfico, aunque su dimensión ha despertado preocupación entre analistas y gobiernos de la región.

Como parte de la operación, Estados Unidos informó la destrucción de unas veinte embarcaciones que calificó como “narcolanchas”, así como la muerte de 83 personas que, según Washington, integraban organizaciones criminales dedicadas al transporte de drogas. Estos hechos, sumados al aumento de buques y aeronaves estadounidenses en la zona, han alimentado las sospechas de que la Casa Blanca prepara acciones más agresivas contra el Gobierno venezolano.

Caracas ha denunciado repetidamente que este despliegue constituye una amenaza directa a su soberanía y forma parte de una estrategia de desestabilización.

Repercusiones políticas y regionales

La inclusión del Cartel de los Soles en la lista de grupos terroristas podría tener consecuencias significativas. Entre ellas, el congelamiento de activos, el aumento de sanciones individuales y una mayor capacidad legal para perseguir a personas o entidades que colaboren con la organización. Además, la medida podría activar nuevas restricciones migratorias y amplificar las tensiones diplomáticas entre ambos países.

Analistas coinciden en que esta declaración formal no solo busca presionar al Gobierno venezolano, sino también enviar un mensaje político en un momento de creciente militarización del Caribe. La combinación de calificativos legales, operaciones navales y discursos de confrontación configura un escenario incierto, con riesgos para la estabilidad regional.

Con información de EFE

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