Reuters: Pdvsa sostiene el pulso y recibe buques sancionados pese al cerco petrolero de Estados Unidos

En los últimos días se han registrado al menos dos buques petroleros sancionados que han arribado a las costas venezolanas y otros dos no sancionados que se acercan al país

Venezuela vuelve a ensayar su vieja fórmula de supervivencia: resistir sanciones con maniobras logísticas, improvisación operativa y alianzas estratégicas. En medio del endurecimiento del cerco petrolero ordenado por el presidente Donald Trump, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) intenta mantener el flujo de exportaciones a pesar del patrullaje naval estadounidense en el Caribe, la incautación de cargamentos y el temor creciente entre armadores internacionales.

Según una investigación de Reuters, al menos dos buques petroleros sancionados ya han arribado a costas venezolanas y otros se aproximan, en lo que representa un esfuerzo por reforzar el almacenamiento flotante y evitar un colapso total de las ventas de crudo. El panorama revive ecos de 2020, cuando sanciones similares empujaron al país a operar con intermediarios opacos, descuentos agresivos y una industria debilitada por la falta de inversión.

El “bloqueo total” y el golpe inmediato a las exportaciones

La decisión anunciada por Trump este mes, que establece un bloqueo total contra buques sancionados que entren o salgan de aguas venezolanas, tuvo un efecto casi instantáneo sobre la principal fuente de ingresos del país. Reuters reportó que las exportaciones se redujeron aproximadamente a la mitad en comparación con el volumen registrado en noviembre, reflejando el impacto de un mensaje que no solo apunta al gobierno de Nicolás Maduro, sino que busca intimidar a las compañías navieras y a los compradores.

El escenario actual ha sido reforzado por acciones concretas: dos cargamentos completos incautados, vigilancia marítima activa y una presión que obliga a muchos operadores a desviarse o cancelar rutas. En este contexto, el riesgo ya no es únicamente financiero: se ha convertido en un cálculo logístico y político para cada barco que se acerca a Venezuela.

Buques sancionados llegan a Venezuela: el pulso de la logística

Pese a las restricciones, algunos actores han persistido. El servicio de monitoreo TankerTrackers.com, citado por Reuters, confirmó que al menos dos buques sancionados han logrado arribar recientemente a Venezuela, mientras que otros dos tanqueros no sancionados se aproximan. Esta persistencia evidencia que, aunque el cerco limita el movimiento, no lo paraliza del todo.

Estos buques no sancionados formarían parte de una flota utilizada por China y Venezuela para cumplir compromisos de deuda mediante entregas de crudo. Sin embargo, Reuters subraya una incógnita clave: aún no está definido si Pekín solicitará una exención a Washington para garantizar el acceso formal a esos cargamentos, una decisión que podría revelar hasta qué punto la relación energética sino-venezolana está dispuesta a desafiar la presión estadounidense.

Pdvsa navega entre sanciones, descuentos y desgaste de compradores

Desde 2019, el petróleo ha funcionado como una especie de moneda paralela del Estado venezolano. Ante el cierre del acceso a financiamiento internacional, el gobierno ha recurrido al crudo para obtener bienes esenciales, servicios y pagos de deuda, especialmente con China. Esta dinámica, sin embargo, no es sostenible sin costos: Reuters señala que Pdvsa ha tenido que negociar descuentos, revisar condiciones contractuales y modificar acuerdos para evitar cancelaciones de cargamentos o caídas de producción.

Fuentes internas citadas por el medio advierten que muchos compradores comienzan a perder paciencia. El problema no es solo el precio, sino la imposibilidad práctica de retirar el petróleo del país ante la falta de buques disponibles, las rutas bloqueadas y el temor de ser interceptados o sancionados en altamar. Incluso con barcos no autorizados, el margen de maniobra se estrecha.

Ciberataques, retrasos y una industria que depende de barcos fondeados

A la presión externa se suma una crisis operativa interna. Reuters reportó que un reciente ciberataque obligó a Pdvsa a cerrar su sistema administrativo centralizado, provocando retrasos en entregas, lentitud en los trámites portuarios y nuevas complicaciones para el despacho de cargamentos.

La consecuencia directa es una dependencia creciente del almacenamiento flotante: barcos fondeados que funcionan como depósitos temporales mientras se abren ventanas de carga o se reorganiza la logística. En el puerto de José, uno de los principales terminales petroleros del país, casi una veintena de buques permanecía anclada esperando instrucciones. El volumen retenido habría subido a 16 millones de barriles, frente a los 11 millones de mediados de diciembre, según datos internos revisados por Reuters.

Chevron y las excepciones: la salida regular de un flujo limitado

En medio del caos, hay una excepción clara: Chevron. De acuerdo con los documentos consultados por Reuters, los únicos buques que zarpan con relativa regularidad son los vinculados a la petrolera estadounidense, amparados por una licencia especial otorgada por Washington. A estos se suman pequeñas embarcaciones que transportan derivados y petroquímicos, un flujo menor pero constante.

Este contraste marca una realidad incómoda para Caracas: mientras el gobierno denuncia asfixia económica, el principal canal estable de exportación opera bajo autorización del país que impone el cerco.

Ecos de 2020: cuando el petróleo se quedó varado

La coyuntura actual revive un recuerdo reciente. En 2020, sanciones severas obligaron a Venezuela a operar con intermediarios poco conocidos, esquemas opacos y un mercado fuertemente distorsionado. Ese periodo terminó en caída de producción, cierre de campos y escasez de combustible. El país tardó años en acercarse nuevamente al millón de barriles diarios y recuperar cierta estabilidad exportadora.

Hoy, las señales se asemejan: tanqueros inmóviles, incertidumbre financiera, compradores nerviosos y una industria vulnerable. La diferencia es que el margen de error es menor y el conflicto geopolítico luce más caliente.

Silencio oficial y una promesa reiterada: “seguiremos exportando”

Ni Pdvsa ni el Ministerio de Petróleo respondieron a solicitudes de comentarios. Sin embargo, Maduro y el aparato ministerial han repetido una frase que se ha vuelto habitual: las exportaciones continuarán. La pregunta es cómo, y por cuánto tiempo, si el cerco mantiene el ritmo y la logística se convierte en una carrera contra el miedo de los armadores, el desgaste de los compradores y la fragilidad interna de la industria.

La llegada de buques sancionados a Venezuela muestra que el bloqueo no ha sido total en la práctica. Pero también revela lo precario del escenario: una industria que flota, literalmente, sobre barcos detenidos en el mar, mientras el país apuesta su estabilidad económica a cada cargamento que logra escapar del cerco.

Con información de Reuters

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