
Los fallecidos por los terremotos en Venezuela ascendieron a 3.685, de acuerdo con el más reciente balance oficial divulgado este martes por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. La actualización representa un incremento de 150 víctimas mortales con respecto al informe del día anterior y confirma que, trece días después del doble sismo que sacudió el norte del país, la emergencia continúa evolucionando.
Aunque las labores de búsqueda de sobrevivientes prácticamente han concluido, los equipos de rescate, junto con voluntarios nacionales e internacionales, mantienen los trabajos de recuperación de cuerpos entre los escombros, mientras miles de familias permanecen desplazadas y esperan respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
Las cifras oficiales muestran que la fase más crítica de la emergencia ha dado paso a un proceso de recuperación que combina la remoción de estructuras colapsadas, la atención humanitaria y la reconstrucción de las zonas devastadas. Sin embargo, el aumento constante del número de fallecidos refleja que las consecuencias del desastre siguen manifestándose conforme avanzan las labores en los edificios derrumbados.
Al mismo tiempo, la llegada de ayuda internacional y la incorporación de nuevos equipos especializados buscan fortalecer las capacidades de respuesta en uno de los desastres naturales más graves registrados en Venezuela durante el último siglo.
Fallecidos por los terremotos en Venezuela siguen aumentando mientras avanzan las labores de recuperación
Los fallecidos por los terremotos en Venezuela aumentaron en 150 personas con respecto al balance presentado el lunes, situándose en 3.685 víctimas mortales.
El informe oficial mantiene sin cambios el número de heridos, que continúa en 16.740 personas atendidas desde el inicio de la emergencia.
Otro indicador que permanece estable corresponde a la cifra de ciudadanos rescatados con vida. Según el reporte, los equipos de búsqueda lograron salvar a 6.462 personas, un dato que no registra variaciones desde el pasado jueves.
El comportamiento de estas cifras refleja el cambio natural en la dinámica de respuesta ante un desastre de gran magnitud. Durante los primeros días, las operaciones estuvieron orientadas principalmente a localizar sobrevivientes atrapados bajo edificios colapsados. Con el paso del tiempo, los esfuerzos comenzaron a concentrarse en la recuperación de víctimas, la remoción de escombros y la evaluación técnica de las estructuras que permanecen en pie.
Las consecuencias sociales también continúan aumentando.
El número de personas que perdieron sus viviendas alcanzó las 17.907, lo que obligó a las autoridades a ampliar la capacidad de alojamiento temporal.
Actualmente funcionan 87 campamentos transitorios distribuidos en las entidades más afectadas, cinco más que los habilitados en la jornada anterior.
El balance oficial mantiene además en 856 el número de edificaciones afectadas y en 190 las estructuras que colapsaron completamente como consecuencia de los movimientos sísmicos del pasado 24 de junio.
Estos datos evidencian que la etapa de recuperación demandará un esfuerzo sostenido durante los próximos meses debido a la magnitud de los daños registrados en viviendas, edificios públicos e infraestructura esencial.
La asistencia humanitaria continúa mientras persiste la incertidumbre sobre los desaparecidos
Las autoridades informaron que hasta ahora 86.794 familias han recibido algún tipo de atención dentro del plan de respuesta implementado tras la emergencia.
Como parte de esas acciones, el Estado reportó la distribución de 9.603 toneladas de alimentos destinadas a las comunidades afectadas y a los ciudadanos alojados en campamentos temporales.
El operativo también mantiene desplegados a 29.567 efectivos del Ejército y distintos organismos de seguridad, quienes desarrollan tareas relacionadas con rescate, logística, protección de zonas afectadas y apoyo a la población.
A ellos se suman 28.362 voluntarios registrados que colaboran en labores de asistencia humanitaria, organización comunitaria y recuperación de espacios impactados por el desastre.
No obstante, uno de los aspectos que continúa generando mayor incertidumbre corresponde al número de personas desaparecidas.
Aunque el Gobierno habilitó líneas telefónicas y una plataforma digital para recibir reportes ciudadanos, la cifra oficial permanece sin actualizar desde el 25 de junio.
Desde entonces, las autoridades mantienen el registro de 157 personas desaparecidas.
En contraste, la plataforma independiente «Desaparecidos Terremoto Venezuela», impulsada por ciudadanos para facilitar la búsqueda de familiares, reúne más de 30.000 reportes de personas cuyo paradero aún no ha podido confirmarse.
Esa cifra corresponde a registros aportados por usuarios y no equivale necesariamente al número de desaparecidos confirmados, ya que muchos casos pueden corresponder a personas incomunicadas, desplazadas o pendientes de verificación.
La diferencia entre ambos registros continúa alimentando la preocupación de numerosas familias que aún esperan información sobre sus seres queridos.
La cooperación internacional fortalece la respuesta ante el desastre más grave del último siglo
El doble terremoto del 24 de junio ya es considerado el evento sísmico más mortífero ocurrido en Venezuela durante el último siglo.
Las cifras oficiales superan ampliamente las registradas durante el terremoto de julio de 1967, cuando un movimiento telúrico ocurrido en las cercanías de Caracas dejó 245 personas fallecidas, miles de heridos y cuantiosos daños materiales.
En esta ocasión, los sismos afectaron Caracas y otros seis estados del norte del país, siendo La Guaira la entidad con mayor nivel de destrucción.
La región ya había sufrido una de las mayores tragedias naturales de la historia venezolana con el deslave de 1999, un antecedente que vuelve a poner de relieve su alta vulnerabilidad frente a eventos de gran magnitud.
Mientras avanzan las labores de recuperación, varios países mantienen el envío de ayuda humanitaria.
Francia, Portugal y China continúan aportando suministros y apoyo logístico para fortalecer la respuesta frente a la emergencia.
A esas acciones se incorporó recientemente un grupo de aproximadamente 200 mineros especializados, quienes participan en las labores de búsqueda y recuperación de cuerpos entre los edificios colapsados.
Su experiencia en excavaciones y trabajos en espacios confinados resulta especialmente valiosa en sectores donde la maquinaria pesada no puede operar con facilidad.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó además que solicitó apoyo técnico a países con amplia experiencia en gestión del riesgo sísmico, entre ellos Japón, Chile y Perú.
El objetivo consiste en incorporar especialistas capaces de asesorar las labores de evaluación estructural, reconstrucción y planificación urbana durante la etapa posterior a la emergencia.
Mientras la cooperación internacional continúa fortaleciéndose, miles de venezolanos permanecen recorriendo hospitales, campamentos, centros de atención y zonas de desastre con la esperanza de obtener noticias sobre familiares desaparecidos. Trece días después del doble terremoto, el incremento de la cifra oficial de fallecidos confirma que la tragedia aún no ha terminado y que el país enfrenta un largo proceso de recuperación que combinará asistencia humanitaria, reconstrucción de infraestructura y acompañamiento a las comunidades afectadas.
Con información de EFE



