Regresar a casa después de los terremotos es una de las decisiones más difíciles que enfrentan miles de familias venezolanas tras el doble sismo del 24 de junio. Aunque muchas personas desean volver a sus viviendas para recuperar pertenencias o retomar su rutina, especialistas advierten que ningún inmueble debe considerarse seguro sin una evaluación técnica adecuada.
La incertidumbre provocada por las réplicas y los daños que pueden permanecer ocultos en la estructura convierten cada regreso en una decisión que debe estar respaldada por criterios de ingeniería y no únicamente por una inspección superficial.
En las zonas más afectadas por los movimientos telúricos, los equipos de bomberos, Protección Civil e ingenieros estructurales continúan inspeccionando edificios para determinar cuáles pueden seguir habitados y cuáles requieren reparaciones o incluso demolición. Sin embargo, la gran cantidad de solicitudes hace que muchas familias deban esperar varios días antes de recibir una evaluación oficial.
Mientras llegan los especialistas, los expertos coinciden en que los ciudadanos pueden realizar una primera observación visual para identificar señales que indiquen un posible riesgo. Esa revisión no reemplaza el dictamen profesional, pero puede ayudar a detectar situaciones que ameriten desalojar inmediatamente el inmueble o evitar el ingreso hasta contar con una inspección técnica.
Regresar a casa después de los terremotos exige revisar primero la estructura del edificio
Regresar a casa después de los terremotos debe comenzar con una premisa fundamental: la última palabra siempre corresponde a un profesional capacitado en evaluación estructural.
En Venezuela, los cuerpos de bomberos y funcionarios de Protección Civil realizan inspecciones preliminares para identificar riesgos inmediatos, mientras que los ingenieros civiles estructurales elaboran los dictámenes definitivos utilizando criterios establecidos por la Norma Venezolana Covenin 1756 y las metodologías desarrolladas por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
No obstante, debido al elevado número de edificaciones afectadas, muchas inspecciones requieren tiempo. Por esa razón, especialistas consideran útil que los propios habitantes conozcan algunos indicadores básicos capaces de revelar daños potencialmente peligrosos.
El rescatista Jacobo Vidarte explica que el primer paso consiste en diferenciar los elementos estructurales de aquellos que no forman parte del sistema resistente del edificio.
Los objetos no estructurales, como lámparas, televisores, equipos de aire acondicionado, ventanas o revestimientos, suelen desprenderse durante un terremoto debido al fuerte movimiento. Aunque esos daños generan preocupación y pérdidas materiales, no significan necesariamente que el edificio haya perdido su capacidad para sostenerse.
La verdadera atención debe concentrarse en el llamado «esqueleto» de la construcción: columnas, vigas, losas y fundaciones.
Son esos componentes los que soportan el peso del edificio y garantizan su estabilidad frente a un evento sísmico.
Por ello, cualquier alteración importante en esas estructuras requiere una evaluación inmediata por parte de especialistas.
Grietas, inclinaciones y deformaciones pueden advertir daños importantes
El ingeniero civil Miguel Mendoza identifica varios aspectos que cualquier ciudadano puede observar mientras espera la llegada de los equipos técnicos.
La inspección debe comenzar desde la planta baja.
Las uniones entre las columnas principales y las fundaciones constituyen uno de los puntos más sensibles del edificio. Si presentan fracturas, desprendimientos importantes o daños visibles, el riesgo aumenta considerablemente.
Las grietas también requieren una observación cuidadosa.
No todas representan un peligro.
Las fisuras superficiales sobre el friso generalmente corresponden a daños estéticos producidos por el movimiento del sismo.
Sin embargo, cuando una grieta supera aproximadamente tres milímetros de espesor, deja expuestas las cabillas de acero o muestra una separación profunda del concreto, la situación cambia y el edificio necesita una revisión especializada.
Especial atención merece la aparición de grietas en forma de «X».
Ese patrón suele indicar daños por cizallamiento, uno de los mecanismos estructurales más severos que puede sufrir una construcción durante un terremoto.
Los expertos también recomiendan revisar cuidadosamente las esquinas del edificio, especialmente donde convergen vigas y columnas.
Si esas uniones muestran concreto triturado, pulverizado o desprendido, existe la posibilidad de que la capacidad resistente del inmueble se haya reducido significativamente.
Otro indicador sencillo consiste en observar el comportamiento de los pisos.
Una superficie construida correctamente permanece completamente nivelada.
Si al colocar una botella, una canica o cualquier objeto cilíndrico sobre el suelo este rueda de manera espontánea hacia un mismo lado, podría existir una inclinación de la losa que requiere verificación técnica.
En edificios conformados por varios bloques o con formas irregulares también resulta importante revisar las juntas estructurales.
Durante un terremoto, los distintos módulos pueden golpearse entre sí y provocar daños adicionales que no siempre resultan visibles desde el interior de un apartamento.
Puertas y ventanas que dejan de abrir o cerrar correctamente también pueden convertirse en una señal de alerta.
Aunque ese comportamiento no confirma por sí solo un riesgo de colapso, puede indicar deformaciones estructurales que justifican una inspección profesional.
Finalmente, los especialistas aconsejan observar el edificio desde cierta distancia.
Una inclinación visible, una silueta deformada o diferencias evidentes respecto a las edificaciones vecinas constituyen motivos suficientes para abandonar el lugar y solicitar una evaluación urgente.
La inspección debe involucrar a toda la comunidad y no solo a cada apartamento
Uno de los errores más frecuentes después de un terremoto consiste en limitar la revisión únicamente al interior de cada vivienda.
Miguel Mendoza advierte que un edificio funciona como una sola estructura.
Por esa razón, un apartamento aparentemente intacto puede encontrarse sobre columnas o vigas seriamente comprometidas ubicadas varios pisos más abajo.
De igual forma, daños importantes registrados en niveles superiores pueden transmitir esfuerzos al resto del inmueble y comprometer su estabilidad general.
Por ello, la evaluación debe abarcar todas las áreas comunes, escaleras, sótanos, estacionamientos, corredores, terrazas y elementos estructurales compartidos por todos los residentes.
La coordinación entre vecinos resulta fundamental para identificar problemas que podrían pasar inadvertidos cuando cada propietario revisa únicamente su espacio privado.
Los especialistas también recomiendan mantener despejadas las rutas de evacuación, evitar el ingreso innecesario a edificios con daños visibles y restringir el acceso hasta recibir autorización oficial.
Mientras persista la posibilidad de réplicas, cualquier estructura debilitada puede sufrir nuevas afectaciones.
Por esa razón, las autoridades insisten en no regresar a inmuebles que presenten señales evidentes de riesgo aunque aparentemente permanezcan en pie.
La ansiedad por recuperar pertenencias materiales nunca debe prevalecer sobre la seguridad personal.
Las primeras horas posteriores a un terremoto suelen concentrar un elevado número de accidentes relacionados con ingresos prematuros a edificaciones inestables.
Por ello, los expertos coinciden en que la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para salvar vidas.
La recomendación final es clara: una inspección visual puede ayudar a detectar señales de peligro, pero nunca sustituye el criterio de un ingeniero estructural. Solo después de recibir un dictamen técnico favorable y la autorización de las autoridades competentes resulta seguro volver a ocupar una vivienda. En un escenario marcado por la incertidumbre y las réplicas, actuar con prudencia puede marcar la diferencia entre regresar a casa con seguridad o exponerse a un riesgo innecesario.
Con información de El Pitazo



