
El ministro de Interior del régimen venezolano, Diosdado Cabello, aseguró este miércoles que la operación militar ejecutada por Estados Unidos el pasado 3 de enero habría dejado al menos 100 muertos y un número similar de heridos, elevando significativamente la cifra de víctimas conocidas hasta ahora.
La declaración fue realizada durante su programa televisivo, «Con el Mazo dando», que fue fúnebre, solitario y nostálgico y donde calificó la situación de “terrible”, también sostuvo que los ataques no solo impactaron objetivos considerados estratégicos, sino también zonas residenciales, provocando lo que describió como un saldo mixto entre civiles y militares.
Un nuevo balance desde el corazón del poder chavista
Cabello, una de las figuras más influyentes del oficialismo y actual ministro del Interior, presentó el nuevo cálculo como una respuesta a la indignación pública que se ha extendido tras los sucesos del 3 de enero. Según su relato, los bombardeos habrían generado un panorama de destrucción que excede el marco de un operativo militar focalizado.
Durante la transmisión, el dirigente insistió en que el impacto alcanzó viviendas y espacios habitados, argumentando que no se trató únicamente de un ataque a instalaciones vinculadas con el aparato de seguridad del régimen, sino de una ofensiva que “arrasó” con vidas ajenas a cualquier enfrentamiento armado.
Viviendas alcanzadas y heridos “en proporción similar”
Uno de los aspectos más destacados del pronunciamiento fue la afirmación de que los ataques golpearon sectores residenciales, lo cual habría ocasionado múltiples víctimas civiles. Cabello no entregó una lista de fallecidos ni especificó los lugares exactos donde se produjeron las muertes, pero sostuvo que el número de heridos se encuentra en una cantidad comparable al total de fallecidos.
En su discurso, el ministro pintó la escena como un episodio de guerra urbana en el que, según él, no hubo distinción suficiente entre blancos militares y áreas pobladas. Esta narrativa refuerza el argumento del oficialismo de que la operación fue un acto de agresión directa contra el pueblo venezolano, con consecuencias humanitarias graves.
El discurso del “imperialismo” como eje de la denuncia
El mensaje de Cabello se sostuvo sobre una fórmula recurrente en la retórica chavista: la denuncia del “imperialismo” como fuerza destructiva. El ministro utilizó la cifra de muertos como un elemento político, no solo como dato de tragedia, sino como prueba de una intervención que —según su visión— excede cualquier marco de justificación.
“Han bombardeado viviendas, han asesinado a gente que no tiene nada que ver con un conflicto bélico”, afirmó, en un tono que buscó transmitir duelo e indignación, al tiempo que consolidó una posición de resistencia frente a la presión internacional. En su interpretación, los ataques no serían parte de una operación quirúrgica, sino el reflejo de una acción militar que se ejecutó sin contemplar el costo humano.
Una cifra que compite con versiones previas y amplía la incertidumbre
El anuncio de Cabello introduce un nuevo elemento en el debate: el aumento de víctimas a tres dígitos, un punto simbólico que eleva el nivel de alarma sobre el impacto real de la operación. Su declaración llega en un contexto donde, hasta el momento, los balances públicos han sido fragmentarios, sin confirmación unificada ni un registro oficial accesible que permita verificar de manera independiente el alcance total de los fallecimientos.
En ese vacío de datos contrastables, el nuevo número se convierte en un símbolo de disputa política: para el chavismo, representa la prueba del sufrimiento causado; para sus críticos, un posible recurso discursivo para reforzar la narrativa de victimización y cohesionar filas internas tras el golpe estratégico que significó la caída de Maduro.
Un país en tensión, con el duelo convertido en mensaje
Más allá del debate sobre cifras, la declaración de Cabello confirma que Venezuela sigue atrapada en una etapa marcada por la incertidumbre, el miedo y la polarización. Mientras el oficialismo eleva el saldo y denuncia ataques indiscriminados, la población permanece entre el desconcierto y el silencio, con una transición frágil donde cada versión compite por convertirse en la historia dominante.
La cifra de “al menos 100 muertos” no solo incrementa el impacto de la jornada del 3 de enero: también subraya que, en el escenario venezolano actual, incluso la muerte se vuelve un campo de batalla narrativo.
Diosdado Cabello habla de “hasta ahora 100” fallecidos y “otra cantidad parecida de heridos” tras los ataques del 3E. pic.twitter.com/kGoKvHWFBM
— Gabriela Gonzalez (@GabyGabyGG) January 8, 2026
Con información de EFE



