
Venezuela no se reconstruye desde el petróleo, sino desde la legitimidad.
Desde una visión de Estado, de Derecho Internacional Público y de geopolítica democrática, el plan que propone avanzar en tres fases :
-estabilización, -recuperación y -transición;
debe ser revisado profundamente, porque coloca al final de la piramide lo que debería estar al principio:
la reinstitucionalización democrática del país.
Según reportes de Reuters, el secretario de Estado Norteamericano , Marco Rubio describió un plan para Venezuela basado en: “estabilidad, recuperación y luego transición”, con énfasis inicial en evitar el caos, controlar recursos petroleros y garantizar acceso energético a empresas estadounidenses. Las tres son importante, pero ese orden revela una falla estructural: confunde administración de la crisis con refundación de la República.
“ No podemos privilegiar lo urgente ante lo principal “.
I. Primero: reinstitucionalizar la República.
Una nación no se normaliza desde la economía, sino desde la legitimidad.
No se reconstruye un país sobre acuerdos transaccionales, sino sobre instituciones legítimas.
La Constitución venezolana es clara:
“ la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo” , los órganos del Estado emanan de esa soberanía y están sometidos a ella. Además, la Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico.
Por tanto, el primer paso no puede ser solo el interés petrolero, financiero o geopolítico.
Debe ser la restitución del hilo constitucional, la reconstrucción del Poder Electoral, la independencia del Tribunal Supremo de Justicia y del poder Judicial, la liberación de todos los presos políticos, liberación institucional del Estado y el reconocimiento efectivo de la soberanía popular expresada mediante elecciones libres , válidas y verificables.
II. Segundo: normalizar bajo el paraguas democrático:
Solo después de restablecer instituciones legítimas puede hablarse de normalización.
La normalización no es simple calma pública ni flujo petrolero. Es confianza jurídica, reconocimiento internacional y retorno del Estado al orden constitucional.
La ONU sostiene: “ que democracia, derechos humanos y Estado de Derecho son elementos interdependientes y se refuerzan mutuamente”.
El Banco Mundial también vincula el desarrollo sostenible con instituciones capaces de aplicar la ley de forma justa, transparente y consistente.
Allí nace la verdadera confianza de:
Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, BID, CAF, mercados financieros, inversionistas nacionales y extranjeros, organismos multilaterales y de los gobiernos democráticos.
Sin justicia independiente no hay seguridad jurídica.
Sin seguridad jurídica no hay inversión.
Sin inversión legítima no hay desarrollo sostenible.
III. Tercero: desarrollo económico y reinserción internacional:
“El desarrollo no precede a la institucionalidad: nace de ella.”
Grandes estadistas cómo Acemoglu y Robinson, en la tesis central de Why Nations Fail, sostienen que “la prosperidad depende de instituciones políticas y económicas inclusivas, mientras las instituciones extractivas concentran poder y riqueza en élites cerradas.”
Por eso, un modelo que coloca primero el interés por el petróleo y deja la “transición política para después “
corre el riesgo de reproducir una estructura extractiva: recursos sin ciudadanía, economía sin justicia, estabilidad sin democracia.
La fórmula correcta:
El orden republicano debe ser:
1. “ Reinstitucionalización democrática”,
Reconocimiento de la soberanía popular, reconstrucción del CNE, independencia del TSJ, separación de poderes y restitución del hilo constitucional.
1. Normalización nacional e internacional:
Reingreso pleno a la comunidad democrática, confianza multilateral, seguridad jurídica, levantamiento ordenado de sanciones y cooperación internacional.
2. Desarrollo económico sostenible.
Inversión nacional y extranjera, recuperación petrolera transparente, reconstrucción productiva, financiamiento internacional y crecimiento con justicia social.
Recomendación:
Venezuela no necesita solo un protectorado económico ni una administración petrolera de emergencia como sustituto de la República. Necesita el apoyo de las fuerzas Democráticas del mundo para refundarse sobre la verdad, la Constitución, la justicia y la soberanía popular.
La estabilidad sin legitimidad es apenas control.
La economía sin justicia es extractivismo.
La transición diferida es una democracia aplazada.
Por eso, la pirámide debe corregirse:
primero la República,
luego la normalización, después el desarrollo.




